Alergias e Intolerancias alimentarias

alergias e intolerancias alimentarias

13 May Alergias e Intolerancias alimentarias

Alergias e intolerancias alimentarias

Hoy en día estamos muy acostumbrados a escuchar que la gente tiene alergia a la proteína de la leche o intolerancia a la lactosa. Sabemos que hay gente celíaca, todos tenemos la imagen en nuestra mente del alérgico al marisco que come una gamba y acaba con sarpullidos, hinchazón y ahogándose. Incluso sabemos que se puede solucionar con un pinchazo de urbason, pero ¿realmente sabemos qué es una alergia? ¿Qué la produce? ¿Qué diferencia las alergias e intolerancias alimentarias?

 

Sistema inmunitario y alergias

Una de las principales diferencias entre alergias e intolerancias alimentarias es la función que el sistema inmunitario tiene en ellas. El sistema inmunitario es el encargado de regular la respuesta del cuerpo ante las agresiones externas y, una de las formas que tiene de hacerlo, es mediante la reacción alérgica. En el siguiente enlace desarrollo de forma clara y sencilla como funciona.

Podemos definir la alergia como una reacción fallida del sistema inmunitario, que considera como agresor algo que no lo es. El polen es algo natural e inocuo, pero los alérgicos al polen reaccionan ante sus moléculas como si de un patógeno se tratase.

En este caso, las moléculas de polen actúan como un alérgeno, ya que llamamos alérgeno a cualquier sustancia que pueda desencadenar una reacción de hipersensibilidad en las personas susceptibles al mismo.

 

Alergias alimentarias

alergias e intolerancias alimentariasPodemos encontrar distintos tipos de alergias en función de la naturaleza de sus alérgenos, entre ellas, las alergias alimentarias que pueden provocar desde una simple urticaria hasta shocks anafilácticos. Un shock anafiláctico es una reacción del sistema inmune global muy grave y potencialmente mortal.

Según la OMS, entre el 1 y el 3% de los adultos padecen alergias alimentarias y en el caso de los niños este porcentaje sube hasta el 4 – 6%. Las alergias alimentarias más comunes son a la proteína de la leche de vaca, (no debe confundirse con la intolerancia a la lactosa, de la que hablaremos más tarde), alergia a las proteínas de huevo, a pescados, a anisakis, a legumbres, etc.

 

Intolerancias alimentarias

Otras de las reacciones del organismo ante los alimentos son las intolerancias alimentarias. Como hemos visto, la alergia es una respuesta fallida del sistema inmune, en cambio, la intolerancia alimentaria se produce por un déficit de enzimas que origina una disfunción en la digestión de ciertos alimentos.

Esta disfunción suele provocar distintos síntomas como náuseas, diarreas o gases. En este enlace te explico de forma más desarrollada como actúan las enzimas y por qué las intolerancias alimentarias provocan estos síntomas.

Las intolerancias alimentarias más habituales entre la población se producen en respuesta a la lactosa y al gluten. Esta última recibe el nombre de enfermedad celíaca.

 

Diferencias entre alergias e intolerancias alimentarias

 Participación del sistema inmune. Mientras que la reacción alérgica está mediada por el sistema inmune, en el caso de las intolerancias los síntomas vienen dados por los fallos en la digestión.

 Reacción dependiente de la cantidad. En el caso de la alergia lo que marca la reacción no es la cantidad de alérgeno que se ingiera, sino la gravedad de la misma. Da igual que un alérgico a las gambas se coma todas las de la cena de Nochebuena o simplemente caiga un poco en su sopa. La reacción será la misma.
En cambio, en el caso de las intolerancias alimentarias, sí que influye la cantidad de alimento, y la reacción será mayor cuanta más cantidad se ingiera.

 Velocidad de la reacción. Así como la velocidad de la reacción en el caso de la intolerancia alimentaria puede variar en función de distintos factores, en la alergia ésta se da inmediatamente después de la ingesta del alérgeno ya que el sistema inmune está “alerta” ante estas sustancias y reacciona de forma rápida.

Las alergias e intolerancias alimentarias pueden darse desde el nacimiento o desarrollarse con los años. En el caso de las intolerancias es más habitual que se den en la tercera edad, ya que el sistema digestivo se va deteriorando y se hace más sensible a ciertas sustancias.

Los únicos tratamientos pasan por llevar una dieta exenta de los alimentos o sustancias que provocan tanto la intolerancia alimentaria como la alergia. Es por ello que, actualmente, adquiere gran importancia el etiquetado de los alimentos.

Principalmente en los productos elaborados podemos encontrarnos con ingredientes que, de entrada, no imaginaríamos que pudieran estar presentes y, como ya hemos visto, esto es especialmente importante en el caso de las alergias, ya que su reacción no depende de la cantidad de alimento ingerida.

 

Legislación

La legislación que regula el etiquetado de los alimentos en la actualidad es el Reglamento Nº 1169/2011 del parlamento Europeo y del consejo de 25 de octubre de 2011. Dentro del mismo, podemos resumir los siguientes puntos que hacen referencia a los alérgenos:

 Es obligatorio incluir en la lista de ingredientes cualquiera que cause alergias o intolerancias y se utilice en la fabricación o elaboración de un alimento y siga presente cuando este está acabado.

 En el caso de alimentos que prácticamente no han sido modificados (frutas frescas, patatas, vinagre, etc.) no será necesario incluir una lista de sus ingredientes.

 El listado de alérgenos estará en continua revisión y será susceptible de cambios.

Considero que es importante sensibilizar a la sociedad a este respecto, ya que tanto las alergias como las intolerancias alimentarias dificultan mucho el día a día de las personas que las sufren y hacen que actividades cotidianas como comer en un restaurante o hacer la compra se vuelvan arduas y complicadas. Para entenderlo mejor solo tenéis que pararos a pensar cuantos de los alimentos que coméis habitualmente tienen en su composición leche o huevo.

Productos como los embutidos, salsas, conservas o sopas de sobre contienen en su composición leche cuando, en principio, puede parecer que no la necesitan. ¿Se podrían utilizar otras sustancias en sustitución de la leche, huevo o gluten que permitan  un mayor acceso a toda la población? Esta es la pregunta que las empresas deberían hacerse para que sus productos puedan llegar a más gente facilitándoles así el día a día.

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