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Nutricion y Cocina

Clínica de nutrición, Asesoría nutricional a colectividades, Cursos y Talleres de Cocina y Nutrición

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Etapas de la vida

Alimentación infantil en el comedor escolar

Alimentación infantil en el comedor escolar

10 enero, 2017 Por Nutricion y Cocina Deja un comentario

¿Qué comen los niños en el comedor del colegio? ¿Es la alimentación infantil en los comedores equilibrada y variada? En anteriores posts abordamos el tema de la obesidad infantil y hoy nos vamos a centrar en la alimentación infantil en el comedor escolar.

La infancia es una etapa esencial en la vida y, por ello, es de especial importancia que la alimentación infantil sea variada, bien estructurada y equilibrada. El objetivo es evitar cualquier tipo de malnutrición que pueda tener repercusiones en el posterior desarrollo y estado de salud del niño. Además, en esta etapa se instauran los hábitos alimentarios, por lo que es muy importante incidir en que éstos sean adecuados y saludables, ya que se mantendrán a lo largo de nuestra vida.

Los requerimientos de energía y nutrientes varían durante la infancia y dependen de varios factores como el grado de maduración del organismo, el crecimiento individual de cada niño, el sexo,  la actividad física y la capacidad para utilizar los nutrientes que proceden de la dieta.

A partir de los 3 años las necesidades de energía se sitúan en torno a 80 kcal/kg de peso y día, y no hay diferenciación por sexo hasta la adolescencia. En la adolescencia es importante que la alimentación infantil aporte las necesidades individuales de energía y cubra las necesidades aumentadas de proteínas, vitaminas como la A y la D y minerales como el hierro, el cinc y el calcio, los cuales son imprescindibles en la etapa de crecimiento.

 

¿Cómo debe ser la dieta en los comedores escolares?

Basándonos en las necesidades nutricionales a estas edades, se pueden elaborar una serie de recomendaciones dietéticas para la alimentación infantil. Pero antes, es importante recalcar que:

No existen alimentos permitidos o prohibidos, sino dietas que se ajustan o no a las recomendaciones para la población a la que se dirigen. También es importante mencionar que no existe un modelo de “dieta ideal”.  Lo importante en la alimentación infantil es realizar una dieta variada, no solo que contenga los distintos grupos de alimentos, sino que también incluya distintos procesos culinarios, elaboraciones y presentaciones, para que el plato resulte más atractivo para el consumidor, en este caso los niños.

En los comedores escolares, también debe tenerse en cuenta la realización de dietas especiales para aquellos niños que presenten algún tipo de alergia o intolerancia alimentaria, como la intolerancia al gluten o a la lactosa. Además, debe ofrecerse la posibilidad de recibir una alimentación especial por motivos culturales o religiosos, excluyendo el cerdo u otros alimentos que no están permitidos.

alimentación infantil en el comedor escolar

 

Frecuencia de consumo de los distintos grupos de alimentos

  • Patatas, cereales y derivados: Estos alimentos, ricos en hidratos de carbono, deben constituir la base de la alimentación infantil, sobre todo en la infancia debido al gran requerimiento de energía. Además, aportan fibra dietética, especialmente si se consumen en sus formas integrales. Estos alimentos son bajos en grasa y aportan minerales como el calcio, hierro y zinc. En el menú escolar pueden estar presentes como plato principal, ingrediente de una receta o como guarnición de un alimento proteico. Según los hábitos alimentarios de la población y su valor nutritivo se recomienda consumir de 2 a 3 raciones de estos alimentos al día. Respecto al pan, debe estar presente en las comidas del comedor de forma diaria y se recomienda consumir de 2 a 4 raciones al día.
  • Legumbres: Las legumbres poseen un bajo contenido en grasa y son ricas en hidratos de carbono complejos y fibra. Además, tienen vitaminas (riboflavina, tiamina y ácido fólico) y minerales (hierro, calcio y magnesio).  Se recomienda consumir de 2 a 3 raciones por semana.
  • Frutas, verduras y hortalizas: Contienen gran cantidad de vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes como la vitamina C, ácido fólico, carotenoides (ß-caroteno, licopeno) y vitaminas del grupo B (exceptuando la B12, solo en alimentos de origen animal). Gracias a un consumo elevado de frutas y verduras en la alimentación infantil, se pueden alcanzar las recomendaciones diarias de vitaminas y minerales entre los más pequeños. Se recomienda consumir al menos dos o tres piezas de fruta diarias (entre las que se debe incluir un cítrico), y dos o tres raciones del grupo de las verduras y hortalizas. En total,  cinco raciones al día como mínimo. Para más información sobre el consumo de frutas y hortalizas podemos acudir a la página web de «5 al día». Estos alimentos son rechazados con frecuencia por la población infantil al inicio. Para contrarrestar esto, es muy importante variar las elaboraciones, ofreciendo distintas texturas, formas, colores y sabores.

consumo de fruta en la alimentación infantil

  • Frutos secos: Por su gran valor energético y la gran aceptación que tienen por parte de los niños, están especialmente indicados en la alimentación infantil. Se pueden utilizar para complementar la media mañana, la merienda o distintos postres.
  • Aceites y grasas: A la hora de elaborar las distintas recetas en el comedor escolar, es importante recalcar que se deben utilizar preferiblemente aceites vegetales monoinsaturados como el aceite de oliva y poliinsaturados como el aceite de girasol. Uno de los objetivos de la alimentación debe ser la promoción y el consumo del aceite de oliva virgen extra desde la etapa infantil.
  • Pescados y mariscos: Aportan proteínas de alto valor biológico, vitaminas como la D y minerales como el calcio y el yodo. El consumo de pescado es una perfecta alternativa al consumo de otros alimentos con alto valor proteico, pero con peor calidad de la grasa. Se recomienda un consumo mínimo de 4 raciones a la semana entre pescados (blanco y azul), moluscos y crustáceos.
  • Carnes: Debido al contenido en grasas saturadas que presentan las carnes, y el consumo excesivo de proteínas por parte de la población española, es aconsejable un consumo moderado de este grupo de alimentos. Se recomienda , aproximadamente unas 3 o 4 raciones a la semana., alternando entre carnes magras como el pollo, pavo o conejo, y carnes más grasas como el cerdo o la ternera.
  • Huevos: Las proteínas del huevo son las de mayor valor biológico, lo cual convierte al huevo en un alimento con un gran valor nutricional, especialmente en la alimentación infantil. Se recomienda consumir alrededor de 3 raciones de huevos a la semana.
  • Lácteos y derivados: Aportan proteínas de buena calidad y gran cantidad de minerales y vitaminas entre los que destacan el calcio y las vitaminas A y D. Si no existe ningún tipo de contraindicación, se debe ofrecer leche entera, y prestar especial atención al consumo de postres lácteos, que no deben sustituir a la fruta, los yogures o la leche. Se recomienda consumir de 2 a 4 raciones al día.
  • Dulces y Snacks: Hay que tener especial cuidado con este grupo de alimentos en la población infantil ya que suelen contener gran cantidad de grasas saturadas y de azúcares simples. Además de ello, hay que remarcar el elevado aporte calórico y su escaso aporte de vitaminas y minerales, o bajo valor nutricional.

consumo de dulces en la alimentación infantil

En relación al resto de las comidas del día, es importante complementar la comida realizada en el comedor escolar con la cena y merienda, evitando repetir los alimentos que ya han sido consumidos en el colegio, y obteniendo así una alimentación infantil completa.

En la merienda se pueden incluir frutas, lácteos o bocadillos, aportando entre el 10-15% de las necesidades de energía diarias. También es importante promover la “cena en familia” y sin distracciones, ya que numerosos estudios lo asocian con patrones de ingesta dietética más saludables.

 

Conclusiones sobre la Alimentación Infantil

Como conclusión, debemos destacar la importancia de que los niños realicen una dieta variada y equilibrada, incluyendo alimentos de todos los  grupos y en las cantidades recomendadas.

También es importante fomentar el consumo de frutas y verduras, limitando aquellos alimentos que tienen un elevado aporte valor energético pero escaso contenido en nutrientes, como es el caso de las chucherías, bebidas carbonatadas, snacks, …

Otro aspecto que adquiere especial relevancia y a veces se deja olvidado, es la importancia de fomentar los conocimientos nutricionales y gastronómicos entre las familias y el alumnado. Con el objetivo de promover una alimentación infantil saludable, se pueden organizar sesiones de educación nutricional y culinaria con los niños y los padres.

Sabiendo toda esta información ya solo nos queda… ¡ponernos manos a la obra!

Publicado en: Articulos, Blog Etiquetado como: Asesoría Nutricional, Etapas de la vida, Nutrición básica

Dieta para Menopausia

Dieta para Menopausia

16 noviembre, 2016 Por Nutricion y Cocina 3 comentarios

Las mujeres tienen unas necesidades especiales según el periodo de la vida en el que se encuentren. Este es el caso de la dieta para menopausia. El climaterio es un periodo en la vida de la mujer donde tiene lugar la desaparición de la función reproductiva, así como importantes cambios en la secreción hormonal que conlleva a diversos cambios en el organismo. La pérdida hormonal que lleva al climaterio se produce de manera paulatina, surgiendo diferentes fases.

  • La primera fase es conocida como premenopausia (aproximadamente 5 años,  aunque  depende de diversos factores) donde se producen cambios físicos, psicológicos o emocionales.
  • En la segunda fase se produce la menopausia, definida como la fecha de la última menstruación (12 meses sin regla), momento en el que desaparece su capacidad fértil.

Por lo tanto, el climaterio es una etapa más en la vida de la mujer y la menopausia (pérdida permanente de la menstruación debido a la pérdida de la función del ovario) es un signo más de esta etapa. Dentro del climaterio, la menopausia se sitúa alrededor de los 51,4 años y suelen aparecer síntomas relacionados con la pérdida de hormonas ováricas. En cualquier caso, la menopausia no es una enfermedad, solo una época de cambio. Trabajar en la prevención de los síntomas mediante una alimentación adecuada y una vida saludable, mejora la calidad de vida.

 

Síntomas y efectos de la menopausia

Durante la menopausia, un porcentaje alto de mujeres (hasta el 75%) presentan síntomas relacionados con la pérdida de hormonas. Estos síntomas suelen ser autolimitados y no generan una amenaza grave para la salud, pero pueden ser molestos y limitar la actividad normal de la mujer.

Síntomas a corto y medio plazo

  • Sofocos y sudores nocturnos: son los síntomas más típicos y habituales en esta etapa.
  • Alteraciones de la piel: envejecimiento cutáneo.
  • Alteraciones vaginales y síntomas urinarios.
  • Alteraciones del estado de ánimo.

 

Síntomas a largo plazo

  • Complicaciones cardiovasculares: aumento de las enfermedades coronarias, debidas al déficit de estrógenos.
  • Alteraciones en la distribución de la grasa corporal: en la menopausia se producen cambios metabólicos que determinan un aumento de la grasa corporal y un cambio en la distribución de la misma. La grasa que antes solía depositarse en los muslos, caderas y senos, ahora se deposita preferentemente en la cintura y en la barriga, es decir, adquiere una distribución central y típica del varón.
  • Osteoporosis: es una enfermedad en la que la calidad y la densidad mineral del hueso se deteriora progresivamente, llevando a la debilidad del esqueleto y al aumento del riesgo de fracturas.

Durante esta etapa, las posibilidades de padecer enfermedades de mayor gravedad, como el alzheimer o el cáncer de mama, aumentan pero, en ningún caso, están motivadas únicamente por la aparición de la menopausia.

 

Dieta para menopausia

Los síntomas producidos en esta etapa de la vida son inevitables pero se pueden reducir y amortiguar. Adaptando la dieta a esta situación fisiológica especial se puede alcanzar un óptimo estado de salud, mejorar la calidad de vida y prevenir el desarrollo de enfermedades estrechamente relacionadas con unos incorrectos hábitos de alimentación.

 

dieta para menopausia, importancia de la hidrataciónRiesgo cardiovascular

  • Evitar el exceso de grasas saturadas, abundantes en carnes, vísceras, charcutería, lácteos enteros, nata y mantequilla, productos de repostería industrial.
  • Aumentar el consumo de pescado a 4 raciones semanales.
  • No consumir más de 5 huevos a la semana.
  • Consumir cinco raciones de frutas y verduras al día por su aporte nutritivo y de antioxidantes. Incluir alimentos ricos en fibra (verduras, frutas, legumbre y cereales integrales).
  • Consumir pasta, arroz, patata y legumbre, entre dos y cuatro veces por semana e incluir pan en la dieta.
  • Limitar la ingesta de alimentos azucarados, bebidas alcohólicas y de la sal. Beber al menos 1,5 o 2 litros de agua al día.

 

Riesgo de osteoporosis

La principal fuente de calcio son la leche y sus derivados aunque hay otros alimentos como las sardinas o las acelgas y espinacas que también son ricas en calcio. En la dieta para menopausia es primordial asegurar una cantidad adecuada de calcio.

  • El calcio que procede de los alimentos vegetales se absorbe peor.
  • Tomar como mínimo 2 raciones de lácteos al día, por su aporte de calcio, tratando de eliger aquellos con menor contenido graso (leche, yogur, queso fresco, queso blanco).
  • Incluir alimentos ricos en vitamina D para favorecer la absorción intestinal y la fijación del calcio a los huesos: lácteos, mantequilla y nata, yema de huevo, …
  • Tomar el sol con protección, para que el organismo produzca vitamina D.
  • Evitar el consumo en exceso de alimentos ricos en proteínas y de refrescos de cola, puesto que llevan aditivos que contienen fósforo.
  • Dejar el tabaco y moderar el consumo de alcohol y alimentos que contengan cafeína, ya que favorecen la descalcificación ósea.

 

Vitaminas y  minerales

El zinc, el hierro, el cobre y las vitaminas C, E y del complejo B pueden ayudar a mantener un sistema inmunológico saludable y frenar el estrés. El selenio y vitaminas A, C y E actúan a través de su acción antioxidante y el zinc, el magnesio y el cobre son factores de las enzimas antioxidantes. Por ello, es muy importante que la dieta para menopausia sea rica en micronutrientes, como vitaminas y minerales.

  • El zinc (marisco, los garbanzos, las semillas de calabaza, nueces, cereales integrales y el queso).
  • El hierro: hemo (carnes y pescados) y no hemo (vegetales de hoja verde, espinacas, espárragos, brócoli y otras coles, perejil, legumbres, los cereales integrales y las algas). También en frutos secos y los desecados). Se recomienda, cuando se consuma hierro de origen vegetal, acompañar esa comida co n una fuente de vitamina C. Por ejemplo, si se come un guiso de lentejas, incluir una fruta cítrica de postre.
  • El cobre (semillas de sésamo, los anacardos crudos, la soja y las semillas de girasol).
  • El selenio (germen de trigo, el pescado azul y las legumbres).
  • vitamina A (zanahorias, el brócoli, el boniato, las coles, las espinacas y la calabaza).
  • La vitamina C (verduras y las frutas frescas, en especial en los cítricos, kiwi, frutas rojas como moras, arándanos, fresas).
  • La vitamina E (aceite de oliva virgen extra, el aguacate y los frutos secos).

 

Controlar el peso corporal

En esta etapa se produce una disminución del metabolismo basal (energía que consume el organismo en situaciones de reposo para mantener las funciones vitales), por lo que debe reducirse ligeramente el aporte energético en la dieta para menopausia. Dos factores ejercen un impacto importante en el aumento de peso durante esta etapa: el consumo excesivo de calorías y la escasa actividad física.

En general, la dieta para menopausia debe basarse en frutas, verduras, carnes no grasas, pescados y en productos lácteos descremados y enriquecidos en vitamina D, sin olvidar, claro, los alimentos ricos en carbohidratos, como el arroz, la pasta y las legumbres.

 

Alimentos aconsejados

  • Verduras, hortalizas, legumbres y frutas frescas por su contenido en vitaminas, minerales, fibra y su bajo aporte de grasa.
  • Alimentos ricos en ácidos grasos omega 3 (especialmente los pescados azules, muy adecuados para la prevención de enfermedades cardiovasculares).
  • Alimentos ricos en fitoestrogenos (como la soja y derivados).
  • Alimentos ricos en calcio.

 

Recomendaciones dieta para menopausia

  • Evitar los alimentos grasos y refinados que aumentan el nivel de colesterol y los triglicéridos.
  • Cocinar con poca grasa usando técnicas culinarias como el horno, plancha o microondas, evitando otras como frituras, rebozados, …
  • Evitar el exceso de sal, presente en los productos alimentarios y la añadida a las comidas, ya que favorece la retención de líquidos.
  • Utilizar preferentemente lácteos desnatados.
  • Moderar el consumo de alcohol y de cafeína.

El otro pilar básico para reducir los efectos producidos por la menopausia es la realización de ejercicio físico de forma regular, ya que ayuda a controlar el apetito, mejora la digestión, impide ganar peso y potencia la agilidad. Además, el ejercicio físico colabora en una adecuada salud del corazón y de los huesos.

 

Tratamiento

Si los síntomas de la menopausia impiden a la mujer llevar una vida normal, puede someterse a una terapia hormonal sustitutiva (THS), con el fin de reemplazar las hormonas que antes producían los ovarios. También existen tratamientos alternativos no hormonales para combatir los síntomas de la menopausia como los fitoestrógenos y tratamientos con vitamina D y calcio.

 

Conclusión

Cuando los síntomas de la menopausia son de baja intensidad o no se hacen molestos para la mujer no es necesario seguir un tratamiento hormonal, pero sí se recomienda la realización de ejercicio físico y una dieta para menopausia. Algunos consejos generales para vivir el climaterio de una manera saludable:

  1. Sigue una ALIMENTACIÓN VARIADA.
  2. Aumenta el consumo de CEREALES, LEGUMBRES, VERDURAS Y FRUTAS.
  3. Toma alimentos ricos en CALCIO para mejorar la salud de tus huesos.
  4. Procúrate una adecuada EXPOSICIÓN SOLAR. Deja que el sol diariamente acaricie tu piel (cara y brazos) durante 15 minutos. Es la mejor y más barata fuente de vitamina D y una forma adecuada de favorecer la utilización del calcio.
  5. Practica EJERCICIO FÍSICO de forma regular.
  6. MODERA el consumo de PROTEÍNAS.
  7. Mantén un PESO SALUDABLE.
  8. ADECÚA LA INGESTA DE ENERGÍA a tu actividad física. Pon especial cuidado con las grasas, azúcares y alcohol.
  9. MODERA el consumo de SAL.
  10. Evita el TABACO, ya que se asocia con un mayor riesgo de osteoporosis, cáncer y problemas circulatorios.

Miriam Labajo

Publicado en: Articulos, Blog Etiquetado como: Consejos, Etapas de la vida, Nutrición Clínica

Residencias de Ancianos y Nutrición

Residencias de Ancianos y Nutrición

29 febrero, 2016 Por Nutricion y Cocina Deja un comentario

¿Cómo debe ser una adecuada alimentación en las residencias de ancianos?

El envejecimiento poblacional ha aumentado exponencialmente en las últimas décadas. El ancestral interés de los humanos por vivir el mayor número de años posible, unido al creciente desarrollo de la ciencia y la tecnología, sustentan el pensamiento actual de que es importante vivir la mayor cantidad de años posibles, pero es esencial que éstos transcurran con la mejor calidad de vida posible.

Para comenzar, hay que entender que el envejecimiento es un proceso fisiológico natural e irreversible del organismo que provoca cambios en la estructura y función de los diferentes sistemas y además aumenta la vulnerabilidad del individuo al estrés ambiental y a la enfermedad.

Estos cambios fisiológicos, psicológicos y sociales que acompañan al envejecimiento condicionan el estado nutricional de las personas mayores. De ahí la importancia de una correcta alimentación, cuidando cada una de sus necesidades, teniendo en cuenta además que por lo general presentan uno o varios tipos de patologías. Es por eso que recae una gran responsabilidad sobre los profesionales de la salud de las residencias de ancianos.

Las personas mayores constituyen un colectivo particularmente vulnerable a la malnutrición. Prevenir la desnutrición es una obligación socio-sanitaria que debe iniciarse con el cuidado de la alimentación, tanto en las residencias de ancianos como en el ámbito casero, por su impacto en el ámbito biológico, psicológico y social.

 

Legislación en las residencias de ancianos

En la alimentación en las residencias de ancianos, así como en otros lugares, actualmente los profesionales de salud, nutricion en las residencias de ancianosespecíficamente los dietistas-nutricionistas deberán de seguir unas serie de normativas, tales como las del nuevo Reglamento (UE) nº 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo, sobre la información alimentaria facilitada al consumidor,  que entró en vigor el 13 de diciembre de 2014, en el que es obligatorio que el consumidor pueda tener acceso a la información sobre los ingredientes de obligada declaración en TODOS los alimentos, envasados o no, incluidos los puestos a su disposición.

Así como también la Ley 17/2011, de Seguridad Alimentaria y Nutrición, una norma que refuerza la seguridad de los ciudadanos en materia alimentaria y promociona hábitos de alimentación saludables para prevenir enfermedades.

A partir de aquí, los dietistas-nutricionistas deben de abordar una serie de problemas que actualmente se observan en las residencias de ancianos, donde en muchos casos no se propone una alimentación correcta, equilibrada y adaptada a las distintas necesidades nutricionales de los ancianos. Se suelen presentar casos tales como los siguientes:

 

Carencias detectadas en residencias de ancianos

  • Repetición de menús, así como de técnicas de cocinado. Falta de variedad y equilibrio en las comidas diarias.
  • Exceso de alimentos fritos y embutidos en las cenas.
  • Abuso de sopas y purés reconstituidos como platos principales.
  • Falta de adaptación de los menús a las diferentes patologías de este colectivo, generalizando los platos sin individualizar a las necesidades de cada uno.
  • No existe, en general, una buena supervisión por parte del personal del establecimiento de la cantidad de ingesta consumida, para poder llevar a cabo un riguroso control que verifique que se cubren las necesidades energéticas con los menús establecidos.
  • Exceso de bollería y zumos en el desayuno y la merienda, rompiendo así con el equilibrio de nutrientes del resto de las comidas, y no proporcionando la cantidad de calcio recomendado para este grupo de población.
  • No se les proporciona suficientes verduras frescas, hortalizas y pescados magros, y se suele abusar de alimentos de la tercera gama tales como patatas congeladas, guisantes, etc. Esto suele derivar en falta de fibra en la dieta.
  • El personal de cocina no suele estar bien sincronizado con los menús propuestos por parte de los dietistas, empleando así técnicas culinarias incorrectas y exceso de sal, aceite para el cocinado, etc.
  • La textura de los alimentos se presenta en muchos casos mal adaptada para aquellos ancianos que presentan algún tipo de problema de deglución, utilizando de forma incorrecta los espesantes.
  • No se suelen tener muy en cuenta los utensilios y las comodidades que requiere el anciano para comer, sobre todo en aquellos casos en los que su enfermedad no le permite comer de una manera normal, como por ejemplo las personas con Parkinson, Alzheimer, problemas de deglución, etc.
  • Todo esto y mucho más repercute de manera muy desfavorable en su salud de los mayores, que ya de por sí son un grupo poblacional al que se le debe prestar un especial cuidado por todos los cambios y problemas que representa el envejecimiento.
  • Una buena ejecución de la dieta diaria y un riguroso control por parte del personal conseguirán una mejora en el estado nutricional de este grupo de personas. Para ello, debe formularse una dieta adaptada a las necesidades individuales y patológicas, que ofrezca cierta variabilidad y en la cual los alimentos empleados sean de alta calidad y estén cocinados de una manera adecuada.

nutricion en las residencias de ancianos

 

Requerimientos especiales en la tercera edad

Por lo tanto, hay que asegurar al anciano los siguientes nutrientes que ayudarán a cubrir los requerimientos nutricionales y a compensar o evitar las situaciones de déficit o carencia nutricional de la mejor manera posible en esta etapa de su vida:

  • Energía: es necesario mantener un balance energético equilibrado en función de la actividad física y del gasto energético basal.
  • Proteínas: Hay que asegurar el aporte adecuado, sobre todo en aquellos que padecen enfermedades crónicas y en los ancianos que viven solos. La recomendación es la habitual 0,75 g/kg de peso/día, al igual que para los demás adultos. Los estados carenciales en proteínas pueden causar graves trastornos: alteraciones cutáneas, edemas, fatiga etc., que pueden empeorar o alterar el estado de salud de los ancianos.
  • Carbohidratos: Un aporte de hasta 200 g diarios de estos nutrientes, es bien tolerado por el anciano. La disminución de la tolerancia a la glucosa aconseja dietas con alto contenido en carbohidratos complejos y fibra (cereales integrales y verdura), hay que evitar el consumo excesivo de sacarosa y de lactosa, si hay intolerancia.
  • Grasas: la calidad de la grasa es también un factor muy importante. Se recomienda que un 10-15% de la grasa que se consuma sea monoinsaturada. Otro 10% puede darse en forma de ácidos grasos saturados, y aproximadamente un 8% de ácidos grasos poliinsaturados.
  • Minerales: Es importante asegurar las cantidades adecuadas de minerales en general y en especial de hierro, zinc y calcio.
  • Vitaminas: cubrir las necesidades del grupo B, así como también de la Vitamina A, D y C.
  • Agua: Por ser la deshidratación otro de los problemas más comunes en esta población se recomienda como aporte adecuado el consumo de 2-3 L/día.
  • Fibra: Es muy importante tomar la cantidad de fibra adecuada para evitar los problemas de estreñimiento, pero la cantidad aportada no debe constituir un impedimento añadido en la absorción de determinados metabolitos como las vitaminas y minerales.

De esta manera podemos deducir que una buena alimentación acompañada además de un programa regular de ejercicio físico, acorde a su estado de salud, tendría efectos beneficiosos en la población de la tercera edad. Pero un dato muy importante a tener en cuenta, es que a la hora de programar una dieta para este colectivo no debemos olvidar que la alimentación en esta edad no solo ha de ser un medio para nutrirlos y conservar al máximo su salud, sino que en determinadas circunstancias este acto de ingerir alimentos será el modo de proporcionarles placer, entretenerlos y mostrarles que pueden seguir estando activos en la sociedad.

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Obesidad infantil, abordaje y prevención

Obesidad infantil, abordaje y prevención

15 febrero, 2016 Por Nutricion y Cocina 1 comentario

La obesidad es una enfermedad crónica que se caracteriza por un exceso de grasa corporal, en la que predomina la grasa abdominal, y que se puede desarrollar debido a múltiples factores, como los factores genéticos, metabólicos, psicosociales y ambientales, etc. La obesidad se inicia mayoritariamente en la infancia, lo cual se ha relacionado con un incremento en la posibilidad de padecer en un futuro dislipemias, intolerancia a la glucosa, hipertensión arterial y arterioresclerosis.

La obesidad infantil ha tenido un aumento en las últimas décadas debido a cambios importantes en los estilos de vida de la población. La alimentación se ha visto modificada, alejándose de un modelo mediterráneo, equilibrado y rico en cereales, frutas y verduras, en detrimento de una dieta rica en productos manufacturados ricos en azúcares y grasas, y muy pobres a nivel nutricional, por su escaso contenido en fibra y micronutrientes. La tendencia actual hacia el sedentarismo y la reducción del gasto energético es otro de los factores principales causantes de un incremento en la prevalencia de obesidad infantil.

 

La prevención de la obesidad infantil en España

La prevención de esta enfermedad debe comenzarse desde el nacimiento, e incluso durante el periodo de gestación, y dirigirse tanto a los núcleos familiares como a la sociedad, de manera que se lleve a cabo una promoción de la alimentación saludable y de la actividad física a todos los niveles. También es necesario implementar políticas sanitarias estatales o regionales destinadas a prevenir la obesidad infantil y combatir su desarrollo.

La obesidad se ha denominado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “La epidemia no infecciosa del siglo XXI”. En diferentes estudios en países desarrollados de Europa y América, se ha observado un aumento con el tiempo del sobrepeso y la obesidad. España es uno de los países de Europa con tasas más altas de obesidad infantil. Según los datos del informe, titulado «Obesidad y economía de la prevención» (OCDE, 2010), en España la tasa de obesidad es mayor que la media de los países que conforman la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). A través de los datos de la International Association for the Studie of Obesity (2007) se observa que en España un 13,9% de los niños y el 8% de las niñas entre 7 y 11 años son obesos, y asimismo, un 10% de los niños y 3% de las niñas en el rango de edad de los 14 y 17 años también lo son.

 

¿Qué intervenciones se están realizando en España?

El siguiente paso en España, debe ser afrontar el problema de la obesidad desde una perspectiva de política nutricional, social y pública, en lugar de realizarse desde una perspectiva individual y médica. Esto llevaría a soluciones de carácter preventivo que permitirían reducir la prevalencia de obesidad infantil.

En algunos casos, se ha optado por realizar intervenciones a través de programas formativos e informativos que se dirigen en mayor medida a los menores en los centros escolares, o intervenciones realizadas a través de campañas divulgativas, que tienen el objetivo de realizar una modificación en las actitudes y los hábitos de la población, reorientándolos hacia una dieta saludable.

En el año 2005, se puso en marcha la Estrategia NAOS, para la Nutrición, Actividad física y Prevención de la Obesidad por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, pero fue en 2011 cuando se consolidó e impulsó por la Ley 17/2011, de 5 de Julio, de Seguridad Alimentaria y Nutrición. La meta de la Estrategia NAOS es invertir la tendencia actual sobre la prevalencia de la obesidad infantil, todo ello a través del fomento de una alimentación saludable y de la actividad física. A este programa se han adherido una gran parte de las industrias agroalimentarias de España. En su página web se recogen las diferentes campañas que se han realizado sobre nutrición y actividad física como “Activilandia” y “Despierta, Desayuna”, entre otras.prevencion de la obesidad infantil

Dentro de ésta, se encuentra el Programa PERSEO, el cual es un ejemplo del tipo de intervenciones escolares que se realizan. Fue puesto en marcha por el Ministerio de Sanidad y está dirigido a niños entre 6 y 10 años. El objetivo de este programa principalmente es “promover la adquisición de hábitos alimentarios saludables y estimular la practica de actividad física regular entre los escolares para prevenir la aparición de la obesidad y otras enfermedades”. En este programa se realizan intervenciones sobre el entorno obesogénico, el cual es el que lleva al consumidor a optar por los productos alimentarios que le alejan de unos hábitos de vida saludables. En este sentido, la publicidad alimentaria es una de las fuentes más importantes de información sobre los productos que la industria alimentaria ofrece. En cuanto a esto, los alimentos que principalmente se ofrecen a través de la publicidad están muy ligados con el deseo de los consumidores, y muy relacionados con unos hábitos alimentarios poco saludables, ya que la mayoría de estos productos son procesados y ricos en azúcares, grasas, sal y aditivos. Conviene destacar la importancia aquí de que determinadas sociedades médicas y científicas dejen de «avalar» estos productos, tratándolos como saludables y beneficiosos para determinados sectores de la población, y haciéndoles visibles, cuando en realidad ese beneficioso es cuanto menos dudoso. Echa un vistazo al artículo de Juan Revenga al respecto en su blog.

Sobre esto,  junto con la Estrategia NAOS se encuentra el Plan HAVISA, que consiste en “una campaña de comunicación en medio televisivo, que se concreta en dar visibilidad a mensajes  leyendas dirigidos a la promoción de una alimentación saludable y de la actividad física”. También, dentro de la Estrategia NAOS se encuentra el Código PAOS, “un código de corregulación sobre la publicidad de alimentos y bebidas dirigidas a menores, prevención de la obesidad y salud”, el cual fue modificado en 2012 y 2013, y al cual se han adherido la mayor parte de las empresas agroalimentarias españolas. Aun así, las evaluaciones del Código observan que no ha tenido demasiada repercusión en la cantidad ni en la calidad de los anuncios que se destinan al público infantil.

Otra intervención que se ha propuesto en la Ley 17/2011, sobre Seguridad Alimentaria y Nutrición es la reducción de impuestos de los productos considerados “más saludables”, o poner mayores impuestos a los “menos saludables” por exceso de azúcares o de grasas. Este es el caso del impuesto sobre el azúcar de Reino Unido y Escocia, por ejemplo.

LEER + [El tratamiento institucional de la alimentación: un análisis sobre la intervención contra la obesidad. Cecilia Díaz-Méndez Universidad de Oviedo. Departamento de Sociología.]

 

La situación en otros países

En España se están realizando estrategias e intervenciones para prevenir la obesidad infantil, pero sin embargo no se están obteniendo los resultados esperados, mientras que en otros países sÍ que están funcionando. Nos podemos y debemos plantear ciertas preguntas: ¿Qué está fallando en España? ¿Cómo lo están consiguiendo en otros países?

En Finlandia, según un artículo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad ha sido frenada al realizar la integración de la salud en todas sus políticas. A través del departamento de urbanismo se mejoraron los patios de las escuelas, el de recreación incluyó más actividad física en las escuelas y el de nutrición, junto con las guarderías, eliminó los refrescos azucarados y promovió la realización de almuerzos más saludables y gratuitos para todos los estudiantes. Con el departamento de salud se ofrecieron exámenes médicos generales anuales en las escuelas y cursos para los padres sobre alimentación saludable. Uno de los puntos clave del éxito de su programa, ha sido la implicación de las familias para cambiar lo máximo posible el estilo de vida en sus núcleos familiares.

Algunas de las medidas que ha instaurado Finlandia para mejorar la obesidad y salud infantil es la formulación de recomendaciones destinadas a reducir el acceso de bebidas y refrescos azucarados y también los productos que contienen alto contenido en grasas en las máquinas de vending y en la comercialización en general. También se han subido los impuestos de productos como dulces, chocolate, helado, etc. En su normativa nacional, las escuelas tienen que ofrecer clases obligatorias sobre salud, actividad física y también clases de nutrición y cocina. La consecuencia de todas estas medidas e iniciativas llevadas a cabo por Finlandia es la estabilización de la obesidad infantil en el país.

 

¿Cómo se puede llegar en España a la misma situación que en Finlandia?

El objetivo reside en estabilizar y minimizar al máximo posible la obesidad infantil. Para ello, debe integrarse la salud en las políticas de todos los sectores de la población, pero esto en ocasiones es difícil. Desde hace muchos años la OMS ayuda a los países en este sentido, por lo que es uno de los puntos en los que España podría apoyarse. Otro punto a tener en cuenta para conseguir este objetivo es la formación de los profesionales sanitarios, profesores, familias y comunicadores en materia de nutrición. Todo ello se puede realizar a través de la mejora de las estrategias y códigos ya existentes, como por ejemplo, la mejora del Código PAOS que implique una mejoría en la cantidad y calidad de los anuncios que se destinan a los niños, ya que como se descrito anteriormente esto no es así.

Esto son iniciativas, medidas que se tienen que tomar que llevan tiempo de implantación, de poner en marcha, pero que en un futuro tendrán unas repercusiones que serán agradecidas por toda la población.

 

Marta Cuesta Hervás

Publicado en: Articulos, Blog Etiquetado como: Consejos, Enfermedades, Etapas de la vida, Nutrición básica

Alimentación en la tercera edad

Alimentación en la tercera edad

4 septiembre, 2012 Por Nutricion y Cocina 2 comentarios

La atención que se le da a la alimentación en la tercera edad suele ser escasa, pero las personas mayores, junto con los niños, mujeres embarazadas y lactantes son un grupo muy importante al que debemos ayudar a llevar una alimentación saludable y adecuada para su actividad y edad, ya que ellos por sí solos, en ocasiones y por diversos motivos, no lo consiguen.

Estos posibles déficits en la alimentación en la tercera edad, si se continúan en el tiempo, pueden llegar a favorecer que padezcan con más facilidad una enfermedad, o tener una recuperación más lenta o de peor pronóstico que una con una alimentación buena, saludable y completa.

Por eso desde Nutrición y Cocina, queremos facilitaros una serie de pautas de alimentación en la tercera edad fáciles y explicaros cómo con el paso del tiempo nuestro cuerpo sufre cambios que también afectan a la alimentación.

 

Efectos del envejecimiento que afectan a la alimentación en la tercera edad

  • PESO: el peso medio de la población, aumenta hasta la 5ª década de edad y después se estabiliza o decrece poco a poco.
  • TALLA: la talla media disminuye de 1 a 3 cm a partir de los 65 años más o menos. Existe variación en función de la raza y el sexo.
  • GRASA: aumenta la grasa interna, que rodea a las vísceras, pero disminuye la grasa subcutánea. Esto hace que aumente el porcentaje de grasa corporal total.
  • PLIEGUES: se pierde la elasticidad de la piel.
  • MASA LIBRE DE GRASA: disminuye como porcentaje del peso corporal por la pérdida de masa ósea y muscular.

Estas características hay que tenerlas en cuenta a la hora de dar recomendaciones sobre la alimentación en la tercera edad.

 

Necesidades nutricionales de la alimentación en la tercera edad

  1. Menor requerimiento energético: Debido a la pérdida de masa muscular, ocasionado también por el cese de actividad física.
  2. Mayor requerimiento proteico: Disminuye su síntesis de proteínas.
  3. Mayor necesidad de fibra: Debido a la pérdida de movilidad del tubo digestivo.
  4. Mayor necesidad de micronutrientes: Tienen mayor dificultad para la absorción de vitaminas y minerales. La pérdida de estrógenos a raíz de la menopausia provoca una mayor necesidad de calcio y vitamina D. Además, puede ser habitual entre las personas mayores salir poco de casa, por lo que la formación de vitamina D por acción de la radiación solar disminuye considerablemente.
  5. Mayor necesidad de agua: Pierden progresivamente la sensación de sed, por lo que hay que estar pendientes de que se hidraten correctamente.
  6. Menor ingesta de alimentos: Esto es provocado porque sus sentidos van disminuyendo la sensibilidad, por lo que no captan los olores y sabores correctamente. Esto causa la inapetencia por la comida. Otra causa importante son los problemas de dentición (dentadura), la disminución de la secreción de saliva o la dificultad para tragar determinadas texturas (disfagia) que pueden alterar la alimentación en la tercera edad.

 

A continuación, os facilitamos una serie de recomendaciones con los que podréis controlar de manera fácil la alimentación en la tercera edad:

RECOMENDACIONES
NUTRICIONALES DIARIAS

ALIMENTOS
QUE LAS CUBREN

Energía: *Menos de 1600 Kcal/día podría producir carencias importantes.

Edad

Hombre

Mujer

60 – 65 años

2400 Kcal/día

1800 Kcal/día

65 – 70 años

2200 Kcal/día

1700 Kcal/día

70 – 75 años

2100 Kcal/día

1650 Kcal/día

75 en adelante

1900 Kcal/día

1600 Kcal/día *

Agua

2 – 2´5 litros/día

Agua y bebidas naturales

Evitar bebidas estimulantes y alcohólicas

Fruta y verdura fresca

Proteínas

12 – 15 % de la energía total diaria

Aconsejable de alto valor biológico

Lácteos: leche, quesos y yogur

Carne de ternera o de aves

Pescados

Huevos

Legumbre (aconsejable en puré o mezclada con cereales)

Lípidos

25 – 30 % de la energía total diaria

Evitar el abuso de grasas de origen animal

Aceite de oliva y semillas

Margarinas vegetales

Tener en cuenta la grasa que también aportan el resto de alimentos como: leche, carnes, huevo…

Puede ser aconsejable leche semidesnatada o
desnatada

Hidratos de carbono

55 – 60 % de la energía total diaria

Evitar exceso de azucares y elegir preferiblemente féculas y almidones

Cereales y pan

Legumbres

Fruta y verdura

Azúcar, miel y mermeladas en pequeñas proporciones.

Sales minerales              

Especial atención: Calcio, Magnesio,
Hierro y Yodo.

Lácteos

Carnes rojas y vísceras

Pescados

Frutas y verduras frescas

*Consejo: utilizar sal yodada para cocinar.

Vitaminas

Especial atención a todas, aunque hay que destacar la vitamina C y las liposolubles (A, D y E).

 

Elegir gran variedad de alimentos en la dieta
diaria facilita un correcto aporte de vitaminas.

Cítricos son importantes (cuidado con el pomelo que puede interaccionar con algún medicamento)

Con estas recomendaciones conseguiremos que la alimentación en la tercera edad sea completa y cubra todos los requerimientos nutricionales específicos en esta etapa de la vida.

 

                                                                                                                     Adrián López López

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