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Nutricion y Cocina

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Nutrición Clínica

Infografía – Ansiedad y alimentación

Infografía – Ansiedad y alimentación

4 noviembre, 2019 Por Nutricion y Cocina 1 comentario

Nuestra alimentación y el estilo de vida que llevamos afectan directamente a nuestro estado de salud físico, pero también psíquico. Por ello, unos determinados hábitos adecuados pueden ayudarnos a evitar que desarrollemos estos episodios de ansiedad, o a gestionar mejor sus síntomas. Esta infografía se ha elaborado como apoyo visual al artículo del blog «Ansiedad y alimentación: consejos para controlarla«.

infografia ansiedad y alimentacio

Publicado en: Infografías Etiquetado como: Nutrición Clínica

Dieta y Estilo de Vida en el Colon irritable

Dieta y Estilo de Vida en el Colon irritable

1 febrero, 2017 Por Nutricion y Cocina Deja un comentario

El colon irritable, también conocido como el síndrome de intestino irritable (SII), es una patología que afecta al 10-15 % de la población en las sociedades occidentales. Afecta más a mujeres que a hombres y suele tener origen en edades relativamente tempranas.

dieta para el colon irritableEl colon irritable o síndrome de intestino irritable es el más común de los trastornos gastrointestinales funcionales, y está ligado de forma importante a factores psicológicos como la ansiedad y la depresión. El colon irritable es una enfermedad de tipo crónica y recidivante, es decir, con brotes o episodios recurrentes en el tiempo, que pueden cursar con diarrea o estreñimiento. Además, cursa con dolor abdominal y cambios en el ritmo intestinal. Las personas que padecen colon irritable sufren de forma frecuente meteorismo y distensión abdominal, debido a un aumento de la producción de gases intestinales.

No es una enfermedad que tenga un mal pronóstico, pero los problemas derivados del colon irritable afectan a la calidad de vida de la persona que la sufre.

 

Medidas de control del colon irritable

Los tres pilares básicos para mantener a raya los síntomas del colon irritable se fundamentan en la dieta, estilo de vida y control del estrés.

 

Dieta para el colon irritable

En el tratamiento nutricional del colon irritable se conoce la eficacia de la restricción o disminución de la ingesta de alimentos que forman parte del grupo FODMAPS. Se conoce por FODMAPS a aquellos carbohidratos fermentables de cadena corta, presentes en los alimentos vegetales. El término proviene del inglés (Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides and Polyols) y engloba oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles. Los FODMAPS atraen agua y provocan una fermentación en el colon que lleva a las conocidas hinchazones y dolor abdominal. Se encuentran en frutas, miel, lácteos, trigo, cebolla, ajo, alubias, lentejas y edulcorantes artificiales.

Sin embargo, esta medida tiene sus limitaciones, ya que supone una alta restricción de alimentos, que llevaría a posibles deficiencias nutricionales. Además, se requiere un seguimiento adecuado por un profesional sanitario, ya que puede provocar una reducción significativa de la microbiota intestinal.

En cualquier caso, son útiles algunas recomendaciones generales en cuanto a la dieta, tales como:

  • Evitar el consumo excesivo de grasa y aumentar el de carbohidratos.
  • Aumentar el consumo de fibra en caso de estreñimiento y de manera gradual, y que en algunas personas pueden agravarse los síntomas.
  • Evitar el consumo de irritantes como el alcohol, chocolate, café, edulcorantes artificiales.
  • Evitar el consumo de alimentos productores de gases como alubias, repollo, brócoli o coliflor.
  • Evitar el consumo de algunos alimentos lácteos como el yogur, queso bando, leche y bebidas carbonatadas.
  • Repartir las tomas de las comidas de tal forma que sean varias, 5 o 6, y en poca cantidad. En las ingestas, comer con tranquilidad y a una misma hora establecida.
  • Asegurar la ingesta diaria adecuada de agua, en torno a 1,5 – 2 litros.
  • El consumo de probióticos podría ayudar a aliviar los síntomas de hinchazón, gases y diarrea ya que las bacterias beneficiosas compiten con las que no nos interesan por ser perjudiciales.
  • Es recomendable utilizar un diario para apuntar las comidas realizadas cada día, y anotar qué alimentos provocan molestias y cuáles no.

 

Estrés y estilo de vida

La terapia de comportamiento tiene un impacto positivo en las emociones del individuo así como en su comportamiento al tratar de evitar los pensamientos negativos y catastrofistas por otros más focalizados en lo positivo. Otras técnicas de reducción de estrés como la práctica de yoga, han demostrado su efectividad en el mismo plano.

dieta para el colon irritable

La hipnoterapia tiene un mecanismo eficaz contra los síntomas del colon irritable. Sin embargo, se desconoce a día de hoy el modo exacto de actuación. La hipnoterapia es una intervención en la que la sugestión juega un importante papel y se usa para deshabilitar esas zonas cerebrales con alta actividad susceptibles de ser el origen de la enfermedad, al tiempo que se activa las zonas del subconsciente general. De esta forma, se eliminan mecanismos negativos de unión cerebro-intestino, a través del que surgen estos episodios relacionados con la ansiedad general.

Es importante asegurar una adecuada higiene del sueño durmiendo las horas suficientes, y así asegurar un correcto descanso.

 

Ejercicio físico

No podía faltar el ejercicio físico como modo de estimulación del intestino. El movimiento a través del ejercicio nos hace sentir mejor con nosotros mismos y ayuda a combatir los pensamientos negativos relacionados con la enfermedad de colon irritable. Un tiempo de 150 minutos a la semana de ejercicio aeróbico moderado es lo recomendado, como puede ser caminar a buen paso, ejercicios de bicicleta o natación.

 

Conclusión

Por tanto, las tres cosas más importantes a la hora de evitar los síntomas de la enfermedad son la dieta, el ejercicio físico y la gestión del estrés.

En general, se debe evitar todos los alimentos que supongan un estrés para el tracto digestivo, como los FODMAPS, alimentos irritantes y exceso de grasa.

 

Publicado en: Articulos, Blog Etiquetado como: Consejos, Enfermedades, Nutrición Clínica

Acabemos con el sedentarismo

Acabemos con el sedentarismo

28 noviembre, 2016 Por Nutricion y Cocina Deja un comentario

En la sociedad actual y occidental se ha impuesto un hábito nada saludable durante los últimos años: el sedentarismo. Esta tendencia, cada vez más habitual entre la población adulta e infantil, puede acarrear graves consecuencias a largo plazo si no se modifica. De hecho, la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha declarado que el sedentarismo es uno de los cuatro factores de mayor riesgo de muerte. Mientras, en España el 42% de los adultos mayores de 18 años declara que no realiza ningún tipo de ejercicio físico, lo que nos coloca como el 4º país más sedentario de Europa. El sedentarismo entre nuestra población ha seguido una tendencia ascendente en los últimos años debido a diversas razones:

 

Avances Tecnológicos

combatir el sedentarismoLa mayoría de los avances tecnológicos están pensados para hacernos la vida más fácil y, por lo tanto, nos evitan esfuerzos que antes eran cotidianos en nuestra vida diaria, como por ejemplo:

  • Ir a la compra. Gracias a la tecnología, ahora podemos realizar la compra de alimentos con un sencillo clic a través de internet y recibirla en la puerta de casa. Esto no sólo afecta a la compra de alimentos, sino que cada vez más los españoles compramos ropa, tecnología o cualquier tipo de producto a través de internet.
  • La búsqueda de información. Antes era necesario «moverse» y salir de casa para ir a por el periódico. Ahora, sin embargo, tenemos acceso desde casa a todos los medios de comunicación e información.
  • Los videojuegos, televisiones, smartphones, ordenadores, etc. Todos estos aparatos nos han convertido en personas más sedentarias, pasando horas y horas con ellos a lo largo del día, y convirtiéndose en la principal fuente de entretenimiento. El uso de tanto aparato tecnológico es más preocupante aun entre los más jóvenes, que no realizan las mismas actividades y juegos que hace unos años (podríamos profundizar mucho más en este tema, pero ya sabemos cómo se ha sustituido el jugar en la calle por estar enganchado al televisor o la videoconsola). Estos cambios de hábitos sociales, además de la gran modificación en los patrones alimentarios de los niños, han provocado que los índices de sobrepeso y obesidad infantil no dejen de crecer en nuestro país. Además, si no se establecen unos límites y no damos ejemplo, estos «aparatos»  puede llegar a convertirse en una adicción tanto en niños como en adultos.

 

Medios de Transporte

Los medios de transporte, en la sociedad moderna el coche o el transporte público, han permitido que nos personemos en cualquier lugar sin apenas esfuerzo. El abuso de estos medios de transporte, en detrimento de caminar o desplazarse en bicicleta, favorece el sedentarismo. Por lo tanto, debemos intentar usar el transporte sólo cuando sea necesario. Por ejemplo, acude a la compra paseando y carga con ella de vuelta a casa.

 

Estilo de Vida

El estilo de vida actual es tan ajetreado que en muchos casos deja poco espacio para el ocio. Después de una larga jornada de trabajo, lo último que se piensa es en hacer algo de ejercicio, estableciendo como preferencia el trabajo o la formación frente a un estilo de vida saludable y activo. Trata de tomarte la vida con más calma y adquiere el hábito de hacer ejercicio, es tan importante para la salud física como mental.

 

Falta de Motivación

En muchas familias, el sedentarismo se ha establecido como algo habitual y no se motiva a los niños desde pequeños a realizar ninguna actividad física. Sin embargo, si los niños observan en casa un hábito por realizar actividad física de forma regular, les será mas sencillo asociar el ejercicio con una práctica normal dentro de una vida saludable. Desde mi experiencia personal, desde pequeño he visto a mi padre saliendo a correr varios días a la semana y ha sido algo que me ha hecho ver el ejercicio como algo cotidiano del día a día.

 

Consecuencias del sedentarismo

“Lo que se utiliza se desarrolla, lo que no se utiliza se atrofia”

Ya lo dijo Hipócrates (el padre de la medicina) en su momento. Nuestro cuerpo necesita actividad y si no el musculo se atrofia, es decir se pierde o se gasta. A continuación señalaremos una serie de consecuencias que acompañan al problema del sedentarismo:

  • Obesidad: El ejercicio es el factor externo que más aumenta el gasto energético total, es decir, el número de calorías totales que gastamos a lo largo del día. Por lo tanto, una persona sedentaria que no realiza ejercicio físico necesita menos energía que una persona activa. Uno de las grandes problemáticas es que es habitual que las personas sedentarias sigan una alimentación menos equilibrada, variada y saludable que aquellas que se mantienen activa, favoreciendo la ganancia de peso y el desarrollo de obesidad.

combatir el sedentarismo y la obesidad

  • Atrofia ósea y muscular: como ya hemos dicho, lo que no usamos se debilita. Como consecuencia de la falta de actividad física, se produce una pérdida de fuerza  por la pérdida de masa muscular y problemas óseos. De hecho, la osteoporosis es muy frecuente entre la población sedentaria de edad avanzada. También debido a esta deficiencia ósea y muscular se producen dolores articulares y contracturas.
  • Mayor cansancio y peor estado de ánimo:  las personas que realizan ejercicio físico, son más activas y menos perezosas por lo general, y se sentirán menos cansados al realizar actividades cotidianas como subir unas escaleras, correr o levantar algún objeto pesado, en cambio a los sedentarios les costará más. Además, gracias al ejercicio segregamos una serie de hormonas llamadas endorfinas, también conocidas como la «hormona de la felicidad«. Las endorfinas nos proporcionan esa sensación placentera y de bienestar al finalizar el ejercicio físico.
  • Enfermedades, generalmente derivadas de la obesidad. La mayoría son enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial, arteriosclerosis o hipercolesterolemia, que pueden derivar en ataques cardíacos por el taponamiento de las arterias. Otra enfermedad muy común entre los obesos es la diabetes tipo 2 en la cual el páncreas no segrega insulina adecuadamente.

 

¿Cómo combatir el sedentarismo?

Muchos piensan que alejarse de un modo de vida sedentario requiere mucho tiempo y esfuerzo. Esto es algo totalmente falso, ya que el sedentarismo se puede evitar con sencillos gestos cotidianos como utilizar las escaleras en lugar del ascensor, bajarse una parada antes en el autobús, ir a la compra andando, caminar media hora todos los días. Estas actividades son totalmente compatibles con nuestro ajetreado estilo de vida, y no nos supondrán grandes cambios ni nos tomará mucho tiempo. A cambio, el ejercicio supone un beneficio para nuestra salud física y mental.

  • El sedentarismo es algo que debe empezar a combatirse desde la infancia. Hacer ejercicio físico de manera regular es un hábito y, por lo tanto, es modificable. Por ello es fundamental que los padres den un ejemplo positivo y se mantengan activos para transmitirlo a sus hijos. Es complicado que los padres con malos hábitos alimentarios y muy sedentarios tengan hijos que lleven una buena alimentación y que realicen deporte regularmente, ya que es un aspecto que no se ha educado.

combatir el sedentarismo en la infancia

  • No es necesario «matarse» a hacer ejercicio y sufrir para mantenernos activos. Lo importante es encontrar la intensidad y duración del ejercicio que nos exija físicamente pero que nos permita ir progresando e incrementando el ejercicio físico.
  • Los gimnasios pueden ser una buena opción ya que nos ofrecen clases colectivas y gran cantidad de actividades físicas. Esta puede ser una estupenda manera para comenzar, pero habiéndonos informado antes por un profesional para ejecutar los ejercicios adecuadamente.
  • Podemos elegir entre una gran variedad de actividades físicas y escoger la que más nos guste: caminar, montar en bici, natación, deportes de equipo (baloncesto, fútbol, rugby,…), tenis, pádel, etc.
  • Todos estas actividades y deportes pueden alternarse para evitar caer en la monotonía. Por ejemplo, podemos ir un día a nadar, otro a caminar, y quedar un día con un amigo para echar un partido de frontón o tenis.

Como puedes ver no hay excusa, podemos abandonar el sedentarismo de forma fácil y divertida, y obteniendo a la vez importantes beneficios en nuestra salud. El que no hace ejercicio es porque no quiere, no hay excusas para no levantarnos del sillón, así que… ¿a qué esperas?

 

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Dieta para Menopausia

Dieta para Menopausia

16 noviembre, 2016 Por Nutricion y Cocina 3 comentarios

Las mujeres tienen unas necesidades especiales según el periodo de la vida en el que se encuentren. Este es el caso de la dieta para menopausia. El climaterio es un periodo en la vida de la mujer donde tiene lugar la desaparición de la función reproductiva, así como importantes cambios en la secreción hormonal que conlleva a diversos cambios en el organismo. La pérdida hormonal que lleva al climaterio se produce de manera paulatina, surgiendo diferentes fases.

  • La primera fase es conocida como premenopausia (aproximadamente 5 años,  aunque  depende de diversos factores) donde se producen cambios físicos, psicológicos o emocionales.
  • En la segunda fase se produce la menopausia, definida como la fecha de la última menstruación (12 meses sin regla), momento en el que desaparece su capacidad fértil.

Por lo tanto, el climaterio es una etapa más en la vida de la mujer y la menopausia (pérdida permanente de la menstruación debido a la pérdida de la función del ovario) es un signo más de esta etapa. Dentro del climaterio, la menopausia se sitúa alrededor de los 51,4 años y suelen aparecer síntomas relacionados con la pérdida de hormonas ováricas. En cualquier caso, la menopausia no es una enfermedad, solo una época de cambio. Trabajar en la prevención de los síntomas mediante una alimentación adecuada y una vida saludable, mejora la calidad de vida.

 

Síntomas y efectos de la menopausia

Durante la menopausia, un porcentaje alto de mujeres (hasta el 75%) presentan síntomas relacionados con la pérdida de hormonas. Estos síntomas suelen ser autolimitados y no generan una amenaza grave para la salud, pero pueden ser molestos y limitar la actividad normal de la mujer.

Síntomas a corto y medio plazo

  • Sofocos y sudores nocturnos: son los síntomas más típicos y habituales en esta etapa.
  • Alteraciones de la piel: envejecimiento cutáneo.
  • Alteraciones vaginales y síntomas urinarios.
  • Alteraciones del estado de ánimo.

 

Síntomas a largo plazo

  • Complicaciones cardiovasculares: aumento de las enfermedades coronarias, debidas al déficit de estrógenos.
  • Alteraciones en la distribución de la grasa corporal: en la menopausia se producen cambios metabólicos que determinan un aumento de la grasa corporal y un cambio en la distribución de la misma. La grasa que antes solía depositarse en los muslos, caderas y senos, ahora se deposita preferentemente en la cintura y en la barriga, es decir, adquiere una distribución central y típica del varón.
  • Osteoporosis: es una enfermedad en la que la calidad y la densidad mineral del hueso se deteriora progresivamente, llevando a la debilidad del esqueleto y al aumento del riesgo de fracturas.

Durante esta etapa, las posibilidades de padecer enfermedades de mayor gravedad, como el alzheimer o el cáncer de mama, aumentan pero, en ningún caso, están motivadas únicamente por la aparición de la menopausia.

 

Dieta para menopausia

Los síntomas producidos en esta etapa de la vida son inevitables pero se pueden reducir y amortiguar. Adaptando la dieta a esta situación fisiológica especial se puede alcanzar un óptimo estado de salud, mejorar la calidad de vida y prevenir el desarrollo de enfermedades estrechamente relacionadas con unos incorrectos hábitos de alimentación.

 

dieta para menopausia, importancia de la hidrataciónRiesgo cardiovascular

  • Evitar el exceso de grasas saturadas, abundantes en carnes, vísceras, charcutería, lácteos enteros, nata y mantequilla, productos de repostería industrial.
  • Aumentar el consumo de pescado a 4 raciones semanales.
  • No consumir más de 5 huevos a la semana.
  • Consumir cinco raciones de frutas y verduras al día por su aporte nutritivo y de antioxidantes. Incluir alimentos ricos en fibra (verduras, frutas, legumbre y cereales integrales).
  • Consumir pasta, arroz, patata y legumbre, entre dos y cuatro veces por semana e incluir pan en la dieta.
  • Limitar la ingesta de alimentos azucarados, bebidas alcohólicas y de la sal. Beber al menos 1,5 o 2 litros de agua al día.

 

Riesgo de osteoporosis

La principal fuente de calcio son la leche y sus derivados aunque hay otros alimentos como las sardinas o las acelgas y espinacas que también son ricas en calcio. En la dieta para menopausia es primordial asegurar una cantidad adecuada de calcio.

  • El calcio que procede de los alimentos vegetales se absorbe peor.
  • Tomar como mínimo 2 raciones de lácteos al día, por su aporte de calcio, tratando de eliger aquellos con menor contenido graso (leche, yogur, queso fresco, queso blanco).
  • Incluir alimentos ricos en vitamina D para favorecer la absorción intestinal y la fijación del calcio a los huesos: lácteos, mantequilla y nata, yema de huevo, …
  • Tomar el sol con protección, para que el organismo produzca vitamina D.
  • Evitar el consumo en exceso de alimentos ricos en proteínas y de refrescos de cola, puesto que llevan aditivos que contienen fósforo.
  • Dejar el tabaco y moderar el consumo de alcohol y alimentos que contengan cafeína, ya que favorecen la descalcificación ósea.

 

Vitaminas y  minerales

El zinc, el hierro, el cobre y las vitaminas C, E y del complejo B pueden ayudar a mantener un sistema inmunológico saludable y frenar el estrés. El selenio y vitaminas A, C y E actúan a través de su acción antioxidante y el zinc, el magnesio y el cobre son factores de las enzimas antioxidantes. Por ello, es muy importante que la dieta para menopausia sea rica en micronutrientes, como vitaminas y minerales.

  • El zinc (marisco, los garbanzos, las semillas de calabaza, nueces, cereales integrales y el queso).
  • El hierro: hemo (carnes y pescados) y no hemo (vegetales de hoja verde, espinacas, espárragos, brócoli y otras coles, perejil, legumbres, los cereales integrales y las algas). También en frutos secos y los desecados). Se recomienda, cuando se consuma hierro de origen vegetal, acompañar esa comida co n una fuente de vitamina C. Por ejemplo, si se come un guiso de lentejas, incluir una fruta cítrica de postre.
  • El cobre (semillas de sésamo, los anacardos crudos, la soja y las semillas de girasol).
  • El selenio (germen de trigo, el pescado azul y las legumbres).
  • vitamina A (zanahorias, el brócoli, el boniato, las coles, las espinacas y la calabaza).
  • La vitamina C (verduras y las frutas frescas, en especial en los cítricos, kiwi, frutas rojas como moras, arándanos, fresas).
  • La vitamina E (aceite de oliva virgen extra, el aguacate y los frutos secos).

 

Controlar el peso corporal

En esta etapa se produce una disminución del metabolismo basal (energía que consume el organismo en situaciones de reposo para mantener las funciones vitales), por lo que debe reducirse ligeramente el aporte energético en la dieta para menopausia. Dos factores ejercen un impacto importante en el aumento de peso durante esta etapa: el consumo excesivo de calorías y la escasa actividad física.

En general, la dieta para menopausia debe basarse en frutas, verduras, carnes no grasas, pescados y en productos lácteos descremados y enriquecidos en vitamina D, sin olvidar, claro, los alimentos ricos en carbohidratos, como el arroz, la pasta y las legumbres.

 

Alimentos aconsejados

  • Verduras, hortalizas, legumbres y frutas frescas por su contenido en vitaminas, minerales, fibra y su bajo aporte de grasa.
  • Alimentos ricos en ácidos grasos omega 3 (especialmente los pescados azules, muy adecuados para la prevención de enfermedades cardiovasculares).
  • Alimentos ricos en fitoestrogenos (como la soja y derivados).
  • Alimentos ricos en calcio.

 

Recomendaciones dieta para menopausia

  • Evitar los alimentos grasos y refinados que aumentan el nivel de colesterol y los triglicéridos.
  • Cocinar con poca grasa usando técnicas culinarias como el horno, plancha o microondas, evitando otras como frituras, rebozados, …
  • Evitar el exceso de sal, presente en los productos alimentarios y la añadida a las comidas, ya que favorece la retención de líquidos.
  • Utilizar preferentemente lácteos desnatados.
  • Moderar el consumo de alcohol y de cafeína.

El otro pilar básico para reducir los efectos producidos por la menopausia es la realización de ejercicio físico de forma regular, ya que ayuda a controlar el apetito, mejora la digestión, impide ganar peso y potencia la agilidad. Además, el ejercicio físico colabora en una adecuada salud del corazón y de los huesos.

 

Tratamiento

Si los síntomas de la menopausia impiden a la mujer llevar una vida normal, puede someterse a una terapia hormonal sustitutiva (THS), con el fin de reemplazar las hormonas que antes producían los ovarios. También existen tratamientos alternativos no hormonales para combatir los síntomas de la menopausia como los fitoestrógenos y tratamientos con vitamina D y calcio.

 

Conclusión

Cuando los síntomas de la menopausia son de baja intensidad o no se hacen molestos para la mujer no es necesario seguir un tratamiento hormonal, pero sí se recomienda la realización de ejercicio físico y una dieta para menopausia. Algunos consejos generales para vivir el climaterio de una manera saludable:

  1. Sigue una ALIMENTACIÓN VARIADA.
  2. Aumenta el consumo de CEREALES, LEGUMBRES, VERDURAS Y FRUTAS.
  3. Toma alimentos ricos en CALCIO para mejorar la salud de tus huesos.
  4. Procúrate una adecuada EXPOSICIÓN SOLAR. Deja que el sol diariamente acaricie tu piel (cara y brazos) durante 15 minutos. Es la mejor y más barata fuente de vitamina D y una forma adecuada de favorecer la utilización del calcio.
  5. Practica EJERCICIO FÍSICO de forma regular.
  6. MODERA el consumo de PROTEÍNAS.
  7. Mantén un PESO SALUDABLE.
  8. ADECÚA LA INGESTA DE ENERGÍA a tu actividad física. Pon especial cuidado con las grasas, azúcares y alcohol.
  9. MODERA el consumo de SAL.
  10. Evita el TABACO, ya que se asocia con un mayor riesgo de osteoporosis, cáncer y problemas circulatorios.

Miriam Labajo

Publicado en: Articulos, Blog Etiquetado como: Consejos, Etapas de la vida, Nutrición Clínica

NEAT y pérdida de peso

NEAT y pérdida de peso

18 octubre, 2016 Por Nutricion y Cocina Deja un comentario

En este artículo vamos a hacer un repaso al concepto de NEAT, cada vez más presente en los estudios científicos de adelgazamiento. En la actualidad, la prevalencia de sobrepeso y obesidad se encuentran en una tendencia ascendente imparable, lo que lleva muchas veces a buscar métodos para reducir el peso que, muchas veces, terminan en un estancamiento del peso o provocando el posterior efecto rebote. Normalmente se utilizan dietas hipocalóricas, basadas en crear un desequilibrio energético, es decir, gastar más calorías de las que se consumen. El conjunto de energía que consume nuestro organismo se denomina Gasto Energético Total (GET).neat y pérdida de peso, actividad física

 

Este Gasto Energético se divide en distintos gastos:

  • Gasto energético basal: Se trata de la cantidad de energía necesaria para mantener nuestras funciones vitales básicas, es decir, para que el propio cuerpo se mantenga con vida (respiración, latido del corazón, etc.).
  • Efecto termogénico de los alimentos: Consiste en la energía utilizada para la digestión, absorción, transporte y metabolización de los alimentos consumidos.
  • Termogénesis de actividad: Recoge el gasto necesario para realizar tanto el ejercicio físico como la actividad física a lo largo del día (NEAT).

 

¿Qué es el NEAT?

La termogénesis por actividad está formada por dos gastos, el destinado para el ejercicio físico y el denominado como el NEAT (non-exercise activity thermogenesis). El NEAT engloba cualquier acción muscular voluntaria, es decir, todas aquellas acciones que se realizan cuando no se está durmiendo, comiendo o realizando un ejercicio deportivo.

De esta manera, el NEAT engloba casi todas las acciones de un individuo, por lo que es muy variable entre ellos. En cualquier caso, lo habitual es que, a excepción de los deportistas de élite, el NEAT constituya la mayor parte de la termogénesis por actividad. Pero la pregunta es, ¿cuántas calorías destinamos al NEAT al día?, es decir:

 

¿Qué cantidad de calorías quemamos en nuestras actividades cotidianas?

Esta pregunta tiene múltiples respuestas, ya que el gasto calórico del NEAT depende de numerosos factores, entre ellos el genético. Es cierto que, dependiendo de la herencia genética, se puede tener el metabolismo más o menos aumentado y, por tanto, se quemará más o menos energía. Pero, además, existen otros factores que afectan al NEAT:

  • Ocupación
  • Estilo de vida
  • Género
  • Educación
  • Variaciones estacionales de actividad física

Un factor muy importante que afecta al NEAT es el peso del individuo. Cuanto mayor es el peso de una persona, mayor es su NEAT, dado que el mover un cuerpo de mayor tamaño implica un mayor gasto energético. Este factor va a ser fundamental para ver cómo afecta el NEAT en la pérdida de peso. Pese a ello, actividades cotidianas como subir escaleras, andar al trabajo, pasear al perro, hacer trabajos de jardinería, etc., tienen un gasto calórico muy elevado, llegando a rondar entre las 100 y 200 calorías quemadas por hora.

 

¿Cómo afecta el NEAT a la pérdida de peso?

Al plantear una reducción de peso en una persona con sobrepeso u obesidad, tras un análisis del historial de dicha persona, se suelen pautar dietas ligeramente hipocalóricas para favorecer el desequilibrio energético.

neat y pérdida de peso, dieta y ejercicioDe esta manera, se comienza a perder peso paulatinamente y, como consecuencia, también comienza a descender el gasto energético basal y el destinado a las actividades físicas cotidianas, es decir, el NEAT. Por eso, en dietas a largo plazo se observa que la pérdida de peso reduce su velocidad y puede llegar a un estancamiento, ingiriendo la misma cantidad que al principio de la dieta.

Esto se debe a que nuestro cuerpo se ha adaptado a la ingesta a la que es sometido, y el NEAT se ha visto disminuido con la pérdida de peso. De esta manera, al reducir el gasto calórico total, el desequilibrio energético es menor e incluso puede llegar a igualarse. Esto provoca que el mantenimiento de la dieta sea ineficaz y provoca los famosos efectos rebote al volver a una alimentación normal.

Por todo esto, es fundamental mantener un estilo de vida activo, en adición a la realización de ejercicio físico durante la dieta. Hemos visto que el mayor gasto de energético en la termogénesis de actividad reside en el NEAT, es decir, en nuestras actividades cotidianas. Por lo tanto, es fundamental cuando se realiza un tratamiento nutricional para la pérdida de peso, salir del estilo de vida sedentario y tratar de mantenernos activos a lo largo de todo el día (y no únicamente durante el momento que dedicamos al ejercicio).

 

¿Cómo mantener el NEAT alto durante la pérdida de peso?

La única manera de mantener el NEAT lo más alto posible durante la pérdida de peso es el abandono del sedentarismo. Elegir caminar frente a coger el coche, tomar el ascensor en vez de las escaleras, utilizar el tiempo libre en actividades que impliquen movimiento en vez de pasarlas frente al televisor, son ejemplos de cómo evitar la disminución del NEAT.

 

Recomendaciones para mantenerse activo

 

Muévete andando o en bicicleta, al trabajo, de compras, etc. Trata de andar lo máximo posible. Si las distancias te lo impiden, trata de realizar tramos andando, aparcando más lejos del trabajo o bajándote una o dos paradas de metro antes.

Elige las escaleras frente al ascensor. Sólo es cuestión de acostumbrase, y la cantidad de calorías quemadas subiendo las escaleras es muy considerable. Si, por ejemplo, vives en un sexto, puedes comenzar bajándote en el cuarto y subiendo los otros dos pisos andando. A medida que pasa el tiempo, puedes ir incrementando los pisos que subes andando.

¡No te pares en las escaleras mecánicas!

Ve andando a hacer la compra y, si es posible, carga el peso de la misma.

Apóyate en la familia. Prepara excursiones al campo, da paseos, juega con tus hijos o sobrinos. Busca cualquier excusa para moverte.

 

neat y pérdida de peso, actividad en familia

 

Apóyate en tus amigos. Prepara viajes interesantes, excursiones, paseos, etc. Deja las cervecitas y el tapeo para algún día esporádico y sal a descubrir mundo con ellos.

Apúntate a actividades de ocio activas, como clase de baile, zumba, visita museos o descubre barrios y zonas de tu ciudad dando un paseo.

Descubre nuevos caminos para llegar a los sitios que frecuentas. No repitas rutas, ya que eso te hará más difícil salir a caminar, busca nuevos caminos, será más divertido y encontraras nuevos rincones de tu ciudad.

Organiza tu tiempo. Todo es más fácil si te organizas. Andar con prisas promueve el uso del coche o del transporte público. Conciénciate y organízate, hay tiempo para todo.

Ponte retos. Consigue un podómetro, mide tus pasos diarios empleando alguna de las múltiples aplicaciones para móvil que existen, márcate retos e intenta superarte semana a semana.

 

aplicaciones podómetros ejercicio

 

Procura hacer las labores de la casa. Cualquier movimiento es bueno para mantener el NEAT alto, y las labores de limpieza provocan un importante gasto energético. Acompáñalo de música para marcarte el ritmo e incrementar aún más tu gasto.

Quédate de pie. El mero hecho de quedarse de pie supone mayor gasto energético que estar sentado. Cuando viajes en metro o en autobús, o cuando tengas que esperar alguna cola, procura quedarte de pie.

 

Tanto el ejercicio físico como el NEAT son muy importantes en la pérdida de peso. No por dedicarnos a hacer ejercicio debemos pasarnos el resto del día en el sofá, ni por mantener un estilo de vida más activo debemos abandonar el ejercicio físico. Esto último se debe a que, durante la pérdida de peso, también se produce un descenso del gasto energético basal debido a la pérdida de musculo, típica en dietas hipocalóricas estrictas que no están ligadas a ejercicio físico. Se ha comprobado que para evitar está pérdida de músculo se debe realizar mínimo dos sesiones de fuerza a la semana para mantener músculo y conseguir que la pérdida de peso sea casi por completo de grasa.

Pablo Serrano Preciado

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Día Mundial del Corazón: salud cardiovascular

Día Mundial del Corazón: salud cardiovascular

29 septiembre, 2016 Por Nutricion y Cocina Deja un comentario

Hoy, 29 de Septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón. Las enfermedades cardiovasculares o del corazón como el infarto de miocardio o el accidente cerebrovascular, son la primera causa de mortalidad a nivel mundial, muchas de estas enfermedades pueden prevenirse con un control de la salud cardiovascular, para ello hay que conocer los principales factores de riesgo de estas enfermedades.

 

Factores de riesgo cardiovascular

Entre ellos se encuentran factores de riesgo modificables o evitables como la presencia de altos niveles de colesterol, Diabetes Mellitus, hipertensión arterial, elevada frecuencia cardíaca, obesidad, principalmente obesidad abdominal o central, el estrés y ansiedad, una inadecuada alimentación, sedentarismo, tabaquismo, consumo de drogas y ciertos fármacos. Estos factores modificables pueden evitarse llevando un estilo y hábitos de vida saludables. Sin embargo, también influyen en el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares factores no modificables como la edad, sexo y genética.

Nosotros, como dietistas-nutricionistas queremos hacer énfasis en los factores de riesgo que pueden prevenirse con una adecuada alimentación, sin olvidarnos de la importancia de aquellos como la falta de actividad física, o el tabaquismo.

 

Alimentación y salud cardiovascular

Siguiendo unas buenas pautas de alimentación pueden prevenirse la aparición de colesterol elevado, diabetes, hipertensión, obesidad y con ello el desarrollo de enfermedades cardíacas. Para ello hay que tener en cuenta ciertas recomendaciones que dejamos a continuación, pero primero es importante concienciarnos de por qué nuestra alimentación no es la correcta:

 

¿Cómo nos alimentamos en la actualidad?

  • Tomamos un exceso de productos industriales, procesados con gran cantidad de sal, azúcar, grasas, calorías y bajos en nutrientes.
  • Cada vez consumimos menos frutas y vegetales y legumbres.
  • Los cereales que ingerimos son refinados en lugar de cereales integrales.
  • Se consumen grandes cantidades de dulces, golosinas y bollería industrial por parte , sobretodo, de los más pequeños.
  • Consumimos productos bajos en grasas sin preocuparnos de la cantidad de azúcares que llevan
  • Consumimos productos bajos en azúcar sin preocuparnos de la cantidad y tipo de grasa que llevan.

 

¿Cómo alimentarse para reducir el riesgo cardiovascular?

  • Reduce las grasas saturadas que aportan las carnes rojas y grasas, embutidos y otros productos procesados, bollería industrial, algunos aperitivos y snakcs y el consumo de grasas sólidas como la manteca o mantequilla.
  • Evita las grasas trans. Evitando el consumo de productos con “Grasas hidrogenadas”.
  • Reduce el consumo de sal, para un control de la tensión arterial. Según la Organización Mundial de la Salud, el consumo de sodio no debería superar los 2g/día, lo que corresponde a 5g/día de sal. Disminuye su consumo usando condimentos y especias para dar sabor a las comidas, evitando el consumo de salsas, productos procesados, snacks y aperitivos salados, …
  • Reduce la ingesta de azúcar. Presente en bollería, dulces, productos industriales, bebidas azucaradas, el azúcar añadido, …
  • Reduce el exceso de calorías, con el objetivo de llevar un control del peso y evitar el desarrollo de obesidad, considerada como la epidemia del siglo XXI por la OMS, ya que se ve en aumento y preocupa principalmente el desarrollo de la obesidad y sobrepeso en la edad infantil. Su prevención y control por parte de profesionales es esencial para evitar el desarrollo de futuras enfermedades como las enfermedades del corazón.
  • Reduce el consumo de bebidas alcohólicas, manteniéndose dentro de los límites recomendados.
  • Aumenta el consumo de ciertos alimentos y nutrientes como las frutas y verduras, cereales integrales o de grano completo y legumbres, aportando así gran cantidad de fibra dietética, vitaminas y minerales a nuestra dieta. Priorizar el consumo de proteína vegetal, sin olvidarnos del consumo de lácteos, huevos, pescados, aves y carnes magras.
  • Consumo de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, presentes en aceites vegetales usando el aceite de oliva virgen como grasa principal de la dieta, frutos secos, pescado azul, algunas semillas como las de lino o frutas como el aguacate.
  • Consumo de té verde podría tener un efecto reductor de algunos factores de riesgo cardiovascular.
  • También hay que tener en cuenta las técnicas culinarias utilizadas, usando preferentemente aquellas bajas en grasa, como plancha, hervidos, horno, cocidos, desgrasando algunas elaboraciones, evitando las frituras y guisos con gran cantidad de grasa.
  • Cuida las comidas que realiza fuera de casa o intenta llevar la comida preparada.
  • Mantente activo físicamente realizando 30 minutos de actividad física al día como mínimo, realizando actividades al aire libre, ejercicio, saliendo a pasear o correr, subir escaleras, …
  • Evita o abandona el hábito del tabaquismo.
  • Reduce tu nivel de estrés y ansiedad llevando una buena alimentación.

Este año, La Fundación Española del Corazón, celebra el día mundial del corazón con su eslogan «Alimenta tu corazón. Mueve tu corazón. Ama tu corazón. ¡Potencia tu vida!». Además, ofrece una herramienta para poder calcular nuestro riesgo cardiovascular. Si padeces de alguna enfermedad cardiovascular o tu riesgo es elevado, ahora ya sabes que puede reducirse mejorando ciertos hábitos de vida como la alimentación y actividad física.

 

Tríptico Día Mundial del Corazón

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día mundial del corazón

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Ansiedad y alimentación: consejos para controlarla

Ansiedad y alimentación: consejos para controlarla

28 septiembre, 2016 Por Nutricion y Cocina 2 comentarios

En la entrada de hoy queremos tratar la relación que existe entre ansiedad y alimentación. La ansiedad es un estado emocional en el que la persona desarrolla sentimientos de angustia, inquietud y preocupación. Se trata de un trastorno que tiene síntomas mentales y que también puede dar lugar a síntomas físicos como pulsaciones elevadas, sudoración excesiva, tensión muscular, mareos, indigestión o cefaleas.

La ansiedad generalizada (sin tener en cuenta fobias específicas ni otros trastornos) se observa en un 3%-5% de los adultos en algún momento durante el año. Las mujeres tienen el doble de probabilidades de presentarla, dado que determinados cambios hormonales asociados a la sexualidad femenina como el síndrome premenstrual, el embarazo o la menopausia acentúan su aparición. Debido a estas situaciones fisiológicas especiales por las que pasan las mujeres, conjugar ansiedad y alimentación es imprescindible para evitar estos episodios.

Para evitar que aumente la gravedad de la ansiedad, lo más eficiente y sano consiste en identificar las causas que la provocan e intentar modificarlas. El tratamiento no sólo se engloba a nivel farmacológico, sino también psicológico y nutricional, mediante la adopción de hábitos de vida saludables.

 

Relación entre ansiedad y alimentación

Existe un estrecho vínculo entre la ansiedad y alimentación el cual se puede explicar a través de la alteración de los niveles y concentraciones de determinadas sustancias.ansiedad y alimentación, apetencia sabor dulce La inquietud por comer a todas horas, la sensación de hambre o de comer de manera continuada nos revelan una situación de desorden emocional. En la mayoría de los casos, la apetencia suele ser de alimentos azucarados. Es por ello que muchas personas experimentan bajadas de azúcar a causa de una mala digestión de los azúcares en nuestro cuerpo, provocando síntomas tan variados como el dolor de cabeza, altibajos emocionales, cansancio o irritabilidad.

La ansiedad también hace que aumenten los niveles de adrenalina, reduciendo así la capacidad para el autocontrol. Dicho aumento de adrenalina, hace que el individuo sea más propenso a llevar a cabo comportamientos inadecuados tales como ingerir demasiada comida en poco tiempo, fumar o beber alcohol. Además de la adrenalina, la serotonina es otra sustancia de nuestro organismo relacionada con el control del apetito y el buen estado de ánimo. La ansiedad provoca una disminución de sus niveles y esto se relaciona con una alteración del estado de ánimo y una mayor inquietud por comer, destacando la preferencia por el sabor dulce.

Por ello, determinadas situaciones emocionales, tanto alegres como tristes, frustraciones o  estados de estrés, llevan a algunas personas a comer para calmar estas sensaciones.

 

Situaciones que agravan la ansiedad

  • Dietas desequilibradas. Sobre todo cuando la ingesta de hidratos de carbono, vitaminas o minerales es insuficiente, ya que estos nutrientes son los más importantes para un buen funcionamiento del sistema nervioso.
  • Horarios desorganizados. Una falta de planificación del menú y un ritmo de vida acelerado, en ocasiones, nos lleva a comer “cualquier cosa” de manera rápida y sin control.
  • Realizar las ingestas muy distanciadas a lo largo del día. Desequilibran la sensación de hambre provocada por estar muchas horas sin tomar ningún alimento.
  • Consumo de bebidas alcohólicas, bebidas estimulantes o tabaco. Todos ellos son tóxicos que deterioran el sistema nervioso. La cafeína y alguna droga tienen gran capacidad para inducir crisis de ansiedad. El alcohol es a veces utilizado como tranquilizante para aliviar la sensación de angustia en personas con problemas emocionales. Es importante controlar estos impulsos con las sustancias adictivas y por ejemplo en el consumo del alcohol, recomendar hacerlo con moderación o no hacerlo en absoluto.
  • Falta de sueño y descanso. Dormir menos horas de las que nuestro cuerpo necesita, provoca un aumento del cansancio y la irritabilidad.
  • Inactividad física. Genera tensión muscular y estrés, además de no optar a los beneficios que el deporte y la actividad física nos genera.

 

Pautas para prevenir la ansiedad

  • Saber diferenciar entre sensación de ansiedad y hambre.
  • Llevar una dieta equilibrada, saludable y moderada, cumpliendo con las proporciones de los distintos nutrientes recomendadas y evitando déficits en vitaminas y minerales.
  • Respetar los horarios de las comidas.  Es recomendable realizar entre 5 y 6 ingestas al día y procurar no saltarse ninguna.
  • Planificar los menús de manera previa para poder preparar la comida con antelación.
  • Evitar el “picoteo” estableciendo ingestas a media mañana y a media tarde de alimentos saciantes como una pieza de fruta rica en fibra o un puñado de frutos secos.
  • Comer en un ambiente tranquilo, preferiblemente acompañado y dedicando el tiempo que sea necesario.
  • No dejar la fuente de comida en la mesa para evitar ingestas desproporcionadas e ir controlando la cantidad de comida que nos servimos. Ajustarse a la cantidad recomendada de cada alimento.
  • Controlar el consumo de bebidas alcohólicas y estimulantes y evitar el consumo de tabaco.
  • Dormir una media de 8 horas diarias para evitar la falta de sueño que afecta tanto física como mentalmente.
  • Realizar ejercicio físico. Es una buena solución para canalizar la ansiedad. Ayuda a liberar energía acumulada, moviliza nuestro cuerpo y puede ser una actividad placentera que mejore nuestro estado de ánimo. Además ayuda a eliminar la hormona llamada cortisol, conocida como la hormona del estrés y a liberar endorfinas, las cuales contrarrestan el efecto orgánico de la ansiedad.ansiedad y alimentación, ejercicio físico
  • Evitar dietas muy restrictivas que puedan crear ansiedad a causa de una excesiva reducción calórica que provoque una sensación continua de hambre.
  • Controlar una preocupación excesiva por el cuerpo que pueda dar lugar a trastornos emocionales o del comportamiento alimentario. Las mujeres, especialmente, tienen una mayor preocupación por su peso corporal, lo que en ocasiones, contribuye a distorsionar la propia percepción del hambre y de la saciedad. Esto podría desarrollar una forma de comer de manera compulsiva y desordenada. Además, las variaciones constantes de peso son un factor de riesgo que favorece el desequilibrio emocional, las crisis de ansiedad y los episodios depresivos.

 

Alimentos que nos pueden ayudar a combatir la ansiedad

Todo aquello que comemos, tiene efectos directos sobre cómo nos sentimos física y emocionalmente. Existen estudios que relacionan “ansiedad y alimentación” a través de determinados componentes contenidos en ciertos alimentos que influyen en el estado de ánimo de las personas. Cabe destacar los siguientes:

Magnesio. Ayuda a la relajación muscular, el mantenimiento del músculo cardíaco y la transmisión neuromuscular, por lo que es un buen componente dietético para calmar la ansiedad. Lo encontramos en frutos secos, legumbres, alimentos integrales y verduras de hoja como las acelgas o espinacas.

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Calcio. Necesario para mantener el balance electrolítico, la contracción muscular y la transmisión neuronal, a parte del importante papel en la formación de los huesos. Un déficit podría provocar agitación e irritabilidad. Lo encontramos principalmente en lácteos, además de en la soja y algunas hortalizas de hojas verdes.

Triptófano. Es un aminoácido esencial, es decir, un componente de las proteínas que debemos suministrar al organismo a través de la alimentación. Una vez ingerido, se transforma en serotonina, la cual es una hormona relacionada con el estado de ánimo y la plenitud gástrica. Mantener los niveles de serotonina resulta beneficioso ya que contribuye a calmar la sensación de hambre y disminuye la ansiedad. El triptófano está presente en lácteos, huevos, carnes, frutos secos y algunas frutas como el plátano o la piña.

Vitamina B6. Participa en la síntesis de serotonina a partir del triptófano. Su deficiencia causa nerviosismo y ansiedad. La encontramos en cereales integrales, frutos secos, carne de cerdo, hígado y algunos pescados.

Fibra alimentaria. Proporciona saciedad y ayuda a calmar el apetito, disminuyendo así la ansiedad causada por el hambre. Está presente principalmente en cereales integrales, verduras y frutas.

Finalmente, es conveniente aclarar que la ansiedad es controlable y que acaba desapareciendo en la mayoría de los pacientes que la padecen. Para ello es recomendable acudir a un especialista psicólogo, hacer una rápida detección, desarrollar capacidad de autocontrol y tener fuerza de voluntad para superarlo. Es fundamental también cambiar el estilo de vida, evitar situaciones de estrés, practicar ejercicio físico, descansar lo suficiente y tener en cuenta el importante vínculo que existe entre ansiedad y alimentación.

Inés Gómez-Tavira García-Ochoa

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