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Nutricion y Cocina

Clínica de nutrición, Asesoría nutricional a colectividades, Cursos y Talleres de Cocina y Nutrición

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Nutrición Clínica

Gota: Consejos nutricionales

Gota: Consejos nutricionales

24 septiembre, 2012 Por Nutricion y Cocina Deja un comentario

La gota es una de las enfermedades más antiguas de la historia médica registrada, y se define como un “trastorno del metabolismo de las purinas en el que se acumulan en la sangre niveles anormalmente altos de ácido úrico (hiperuricemia)”. Como consecuencia de estos niveles tan altos, se forman y acumulan uratos de sodio, los cuales se depositan en las articulaciones pequeñas y en los tejidos circundantes.

gota-aguda
Fuente: drosophila.es

Es muy común la afectación renal, y en los casos crónicos los lugares clásicos son el pulgar del pie, el codo, o en la oreja. Tiene una elevada prevalencia, apareciendo después de los 35 años y afectando fundamentalmente a los varones.

Esta enfermedad se caracteriza por el inicio súbito y agudo del dolor artrítico localizado, que suele empezar en el pulgar del pie y avanzar hacia la pierna. Los depósitos de urato que se forman pueden destruir los tejidos circundantes de las articulaciones, llevando a síntomas crónicos de artritis.

La obesidad (que por el aumento del tejido adiposo agrava la resistencia a la insulina), una dieta baja en hidratos de carbono y la realización de ejercicio de manera escasa (o en exceso) son factores que pueden precipitar la aparición de gota. Los estudios epidemiológicos sugieren una asociación entre gota y dislipemia, diabetes mellitus y síndrome de resistencia a la insulina. El ácido úrico, derivado del metabolismo de las purinas, constituye una parte de las nucleoproteínas.

 

Consejos nutricionales para la gota

Los productos lácteos bajos en grasa, el ácido ascórbico y el consumo de vino parecen tener efecto protector, posiblemente por el efecto de sedimento alcalino de estos alimentos. Por otro lado, es prudente aconsejar el consumo moderado de carne, marisco y bebidas alcohólicas, así como un mayor control del tamaño de las raciones alimenticias, y una reducción del consumo de hidratos de carbono sencillos (como los azúcares añadidos a los alimentos) para conseguir perder peso y mejorar la sensibilidad a la insulina.

Parece ser que el consumo elevado de marisco y carne está asociado con un aumento de los niveles de ácido úrico en la sangre; una ingesta moderada de verduras ricas en purinas no se asocia con un mayor riesgo de gota (NHANES Third National Health and Nutrition Examination Survey).

Las personas que padecen gota deben limitar el consumo elevado de alimentos ricos en purinas (ingesta inferior a los 100-150 mg/día), beber una cantidad elevada de líquidos (3 L/día), especialmente agua, y seguir una dieta equilibrada, limitada en energía. A continuación se expone una lista en la que aparecen los alimentos agrupados según su contenido de purinas:

 

Alto contenido en purinas (100-1000mg/100g)

Anchoas, cubos para caldo, sesos, consomé, ganso, vísceras, arenque, caballa, extractos de carne, conservas de picadillo, mejillones, perdiz, huevas, sardinas, vieiras y levadura (de pan o cerveza) tomada como suplemento. Estos alimentos deben ser suprimidos de la dieta habitual de aquellos que padecen gota.

 

Contenido en purinas moderado (9-100mg/100g)

Pescado, ave, carne, marisco, espárragos, alubias secas, lentejas, champiñón, guisantes secos y espinacas. Tan solo ha de consumirse una ración de carne, pescado o ave (unos 50-85g), y media taza de verduras de este grupo.

 

Contenido en purinas insignificante

Pan blanco y galletas saladas, mantequilla y margarina (con moderación), café y galletas, bebidas carbonatadas, queso, chocolate, café, condimentos, pan de maíz, nata (con moderación), natillas, huevos, aceites, verduras (excepto las citadas anteriormente), fruta, postres de gelatina, hierbas aromáticas, helado, leche, pasta, fideos, nueces, aceitunas, pepinillos, palomitas de maíz, arroz, sal, cuajada, azúcar y dulces, té, vinagre y salsas para condimentar. Estos alimentos pueden ser consumidos diariamente.

 

Para los que padecen gota, además de la correspondiente medicación, es necesario llevar un control estricto de la dieta, y consultar al nutricionista sobre los alimentos que puede consumir para mantener un correcto estatus nutricional y mejorar su calidad de vida.

 

Fernando Escribano Pro

Publicado en: Articulos, Blog Etiquetado como: Enfermedades, Nutrición Clínica, Proteínas

Diabetes 1: Índice Glucémico

Diabetes 1: Índice Glucémico

19 septiembre, 2012 Por Nutricion y Cocina Deja un comentario

Hoy toca hablar del índice glucémico. La diabetes es una enfermedad que en la actualidad tiene una elevada incidencia en nuestra sociedad. Por eso, desde Nutrición y Cocina, queremos  facilitaros una serie de consejos y recomendaciones sobre los distintos alimentos que conforman la dieta, cuándo deben consumirse, teniendo en cuenta los niveles de glucosa en sangre del paciente. Esto nos permitirá tener controlados los niveles de glucosa en sangre de manera rigurosa, evitando tanto hiperglucemias (subidas de azúcar) como hipoglucemias (bajadas de azúcar). Para ello, puede emplearse como herramienta de ayuda el Índice Glucémico de los alimentos.

 

Índice Glucémico

El Índice Glucémico como tal, se basa en un sistema para cuantificar la velocidad de absorción de los hidratos de carbono y el aumento de los niveles de glucosa en sangre después de la ingesta del alimento, tomando como referencia la velocidad de absorción de la Glucosa.

Los hidratos de carbono simples presentan la característica de que no requieren apenas digestión en el tracto digestivo, por lo que se absorben rápidamente y la glucosa aparece rápido en el torrente sanguíneo. Por otro lado, los hidratos de carbono complejos se absorben con mayor dificultad y nos producen una mayor sensación de saciedad. Los alimentos con hidratos de carbono e índice glucémico bajo permiten al absorción y disposición de la glucosa de forma lenta y paulatina.

El Índice Glucémico de los distintos alimentos puede ser calculado en el laboratorio con medidas estándar, o con la ayuda de voluntarios en ayunas a los que se les administra un alimento. Posteriormente, se realizan medidas de los niveles de glucosa cada cierto tiempo (también llamada “curva de glucosa”).

 

índice-glucémico-diabetes

Dicho índice glucémico se mide de forma numérica donde la referencia es la glucosa, a la cual se le ha otorgado un índice glucémico de 100. Esta tabla, va a permitir ordenar los alimentos y decidir en qué momento es mejor su consumo:

 

tabla-índice-glucémico-alimentos

Una vez observada la tabla, debemos aconsejar un consumo preferente de alimentos con índice glucémico bajo como cereales integrales, pastas integrales, legumbres, arroz integral, etc., y un consumo moderado y, sobre todo controlado, de los alimentos con un índice glucémico alto.

La ingesta diaria de hidratos de carbono debe adecuarse y acomodarse a las situaciones fisiológicas de cada persona, teniendo en cuenta los niveles de glucemia de cada persona y la actividad física que realice.

 

El 7 de abril de 2016, se celebra el Día Mundial de la Salud, y la OMS ha centrado el discurso de este año en la diabetes, ya que es una de las principales causas de muerte en el mundo, y se está observando un increible aumento, sobre todo en los países menos desarrollados.

Adrián López López

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Publicado en: Articulos, Blog Etiquetado como: Diabetes, Enfermedades, Hidratos de carbono, Nutrición Clínica

Intolerancia a la lactosa

Intolerancia a la lactosa

5 septiembre, 2012 Por Nutricion y Cocina Deja un comentario

La intolerancia a la lactosa se debe a la desaparición, por distintas causas, de la mayor parte o de toda la actividad lactasa de las células intestinales. La lactasa es una enzima que se encarga de metabolizar la lactosa en glucosa y galactosa, azúcares que se pueden absorber más fácilmente. Cuando no se metaboliza completamente, la lactosa fermenta en el colon (intestino grueso) y provoca flatulencia, espasmos abdominales, diarrea,…

 

¿En qué alimentos se encuentra?

La lactosa, también llamada azúcar de la leche, se encuentra en la leche materna, leche de vaca, cabra y productos lácteos, y se utiliza de forma habitual en alimentos preparados como edulcorante.

              Hay que tener en cuenta que, en la mayoría de los casos no es necesario eliminar estos alimentos totalmente de la dieta, porque los síntomas, cuando se presentan, dependen de la dosis. Además, es aconsejable leer las etiquetas de los alimentos preparados para comprobar si se ha empleado lactosa en su elaboración.

Entre los  alimentos preparados que contienen lactosa podemos encontrar, entre otros:

  • Batidos
  • Cremas y salsas bechamel
  • Helados
  • Hojaldres y rellenos detartas
  • Pastelería industrial
  • Pasteles y frituras de pescado y carne
  • Pan de molde
  • Platos gratinados
  • Salsas
  • Queso para untar

 

¡Recuerda!

La leche es un alimento importante que contiene muchos nutrientes, los cuales se pierden de la dieta cuando restringimos su consumo. Sin embargo, la mayoría  podemos aportarlos fácilmente por el resto de alimentos de una dieta equilibrada, excepto el calcio. Por eso citaremos algunos alimentos no lácteos ricos en calcio, para evitar su deficiencia en estos casos, como son, por ejemplo: el salmón, las sardinas, el brócoli, la coliflor, las acelgas, las almendras, las avellanas o el cardo. Otra alternativa sería consumir leche de soja, de avena…enriquecidas con calcio, o leche sin lactosa que hoy en día venden en supermercados.

 

 Bibliografía

– Alpers, Stenson & Bier. Nutrición, 4º de.Marbán, 2002
– Enríquez-Blanco, Shneider, Rodríguez. Síndrome deintestino irritable y otros trsastornos relacionados, Ed. Médica Panamericana,2010
– Nelson DL., Cox MM,. Lehninger, Principios deBioquímica, 5º de. Omega, 2009

 

Barbara Hernández Rodríguez 05/09/2012

Publicado en: Articulos, Blog Etiquetado como: Enfermedades, Hidratos de carbono, Lácteos, Nutrición Clínica

Alimentación en la tercera edad

Alimentación en la tercera edad

4 septiembre, 2012 Por Nutricion y Cocina 2 comentarios

La atención que se le da a la alimentación en la tercera edad suele ser escasa, pero las personas mayores, junto con los niños, mujeres embarazadas y lactantes son un grupo muy importante al que debemos ayudar a llevar una alimentación saludable y adecuada para su actividad y edad, ya que ellos por sí solos, en ocasiones y por diversos motivos, no lo consiguen.

Estos posibles déficits en la alimentación en la tercera edad, si se continúan en el tiempo, pueden llegar a favorecer que padezcan con más facilidad una enfermedad, o tener una recuperación más lenta o de peor pronóstico que una con una alimentación buena, saludable y completa.

Por eso desde Nutrición y Cocina, queremos facilitaros una serie de pautas de alimentación en la tercera edad fáciles y explicaros cómo con el paso del tiempo nuestro cuerpo sufre cambios que también afectan a la alimentación.

 

Efectos del envejecimiento que afectan a la alimentación en la tercera edad

  • PESO: el peso medio de la población, aumenta hasta la 5ª década de edad y después se estabiliza o decrece poco a poco.
  • TALLA: la talla media disminuye de 1 a 3 cm a partir de los 65 años más o menos. Existe variación en función de la raza y el sexo.
  • GRASA: aumenta la grasa interna, que rodea a las vísceras, pero disminuye la grasa subcutánea. Esto hace que aumente el porcentaje de grasa corporal total.
  • PLIEGUES: se pierde la elasticidad de la piel.
  • MASA LIBRE DE GRASA: disminuye como porcentaje del peso corporal por la pérdida de masa ósea y muscular.

Estas características hay que tenerlas en cuenta a la hora de dar recomendaciones sobre la alimentación en la tercera edad.

 

Necesidades nutricionales de la alimentación en la tercera edad

  1. Menor requerimiento energético: Debido a la pérdida de masa muscular, ocasionado también por el cese de actividad física.
  2. Mayor requerimiento proteico: Disminuye su síntesis de proteínas.
  3. Mayor necesidad de fibra: Debido a la pérdida de movilidad del tubo digestivo.
  4. Mayor necesidad de micronutrientes: Tienen mayor dificultad para la absorción de vitaminas y minerales. La pérdida de estrógenos a raíz de la menopausia provoca una mayor necesidad de calcio y vitamina D. Además, puede ser habitual entre las personas mayores salir poco de casa, por lo que la formación de vitamina D por acción de la radiación solar disminuye considerablemente.
  5. Mayor necesidad de agua: Pierden progresivamente la sensación de sed, por lo que hay que estar pendientes de que se hidraten correctamente.
  6. Menor ingesta de alimentos: Esto es provocado porque sus sentidos van disminuyendo la sensibilidad, por lo que no captan los olores y sabores correctamente. Esto causa la inapetencia por la comida. Otra causa importante son los problemas de dentición (dentadura), la disminución de la secreción de saliva o la dificultad para tragar determinadas texturas (disfagia) que pueden alterar la alimentación en la tercera edad.

 

A continuación, os facilitamos una serie de recomendaciones con los que podréis controlar de manera fácil la alimentación en la tercera edad:

RECOMENDACIONES
NUTRICIONALES DIARIAS

ALIMENTOS
QUE LAS CUBREN

Energía: *Menos de 1600 Kcal/día podría producir carencias importantes.

Edad

Hombre

Mujer

60 – 65 años

2400 Kcal/día

1800 Kcal/día

65 – 70 años

2200 Kcal/día

1700 Kcal/día

70 – 75 años

2100 Kcal/día

1650 Kcal/día

75 en adelante

1900 Kcal/día

1600 Kcal/día *

Agua

2 – 2´5 litros/día

Agua y bebidas naturales

Evitar bebidas estimulantes y alcohólicas

Fruta y verdura fresca

Proteínas

12 – 15 % de la energía total diaria

Aconsejable de alto valor biológico

Lácteos: leche, quesos y yogur

Carne de ternera o de aves

Pescados

Huevos

Legumbre (aconsejable en puré o mezclada con cereales)

Lípidos

25 – 30 % de la energía total diaria

Evitar el abuso de grasas de origen animal

Aceite de oliva y semillas

Margarinas vegetales

Tener en cuenta la grasa que también aportan el resto de alimentos como: leche, carnes, huevo…

Puede ser aconsejable leche semidesnatada o
desnatada

Hidratos de carbono

55 – 60 % de la energía total diaria

Evitar exceso de azucares y elegir preferiblemente féculas y almidones

Cereales y pan

Legumbres

Fruta y verdura

Azúcar, miel y mermeladas en pequeñas proporciones.

Sales minerales              

Especial atención: Calcio, Magnesio,
Hierro y Yodo.

Lácteos

Carnes rojas y vísceras

Pescados

Frutas y verduras frescas

*Consejo: utilizar sal yodada para cocinar.

Vitaminas

Especial atención a todas, aunque hay que destacar la vitamina C y las liposolubles (A, D y E).

 

Elegir gran variedad de alimentos en la dieta
diaria facilita un correcto aporte de vitaminas.

Cítricos son importantes (cuidado con el pomelo que puede interaccionar con algún medicamento)

Con estas recomendaciones conseguiremos que la alimentación en la tercera edad sea completa y cubra todos los requerimientos nutricionales específicos en esta etapa de la vida.

 

                                                                                                                     Adrián López López

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Publicado en: Articulos, Blog Etiquetado como: Asesoría Nutricional, Etapas de la vida, Nutrición Clínica

Cocina para hipertensos, reduce el uso de sal

Cocina para hipertensos, reduce el uso de sal

15 julio, 2012 Por Nutricion y Cocina 1 comentario

La hipertensión arterial (aumento progresivo de la presión sanguínea) es una de las patologías más extendidas, y se asocia a una elevada tasa de mortalidad, lo cual es uno de los problemas de salud pública de mayor importancia, sobre todo en países desarrollados.

La sal es uno de los factores más importantes causantes de la aparición de esta patología. Por ello, reducir su consumo suele hacer que mejore la enfermedad. A continuación les proponemos un par de trucos y consejos para conseguirlo:

  • Elaborar aceites más aromáticos para dar un toque más sabroso a los alimentos a la plancha. Para ello, lo ideal sería utilizar un aceite de oliva de baja acidez como el de grado 4º (o aceite de oliva suave, puede captar más aroma). Introducimos en un tarro de cristal hierbas aromáticas como el romero, tomillo, laurel, granos de pimienta… todo ello sumergido en nuestro aceite. Cuanto más tiempo dejamos la mezcla macerando, mayor sabor se obtiene. De este modo, se podría prescindir de la sal en alimentos a la plancha.
  • Otra opción es utilizar en el aliño de ensaladas vinagres más aromáticos (Módena) o zumos naturales de limón o naranja. También puede enriquecerse una vinagreta añadiendo mostaza u otras especias.

Para que el consumo de sal no sea elevado, conviene saber qué alimentos hay que evitar o al menos reducir su consumo. Entre estos alimentos nos encontramos la mayor parte de productos precocinados (congelados o refrigerados), ya que suelen tener un gran contenido en sal. También conviene reducir la utilización  de cubitos de extractos de caldos.

Publicado en: Articulos, Blog Etiquetado como: Consejos, Enfermedades, Nutrición Clínica

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